País Relato - Autores

marcelo di marco

a cualquiera puede pasarle
Ya no sé cuánto dura mi agonía entre las cuatro paredes de este cubículo hediondo, pero el hastío y la angustia sin remedio me hablan de eones. ¿Podré salir
al acecho
Al final del día, después de llevar la pila de libros contables que estos turros me tiran por la cabeza, la verdad es que acá no me queda mucho para hacer.
amante esposo
—Cristo bendito —murmuró Marisa, restañándose la sangre frente al espejo del baño—. Hacé que esto pare, te lo pido. Hacé que se muera. Pero nada de eso suce
anatomía del fracaso
El fragor de los truenos y el ulular de las ráfagas de agua que sacudían la casa hasta los cimientos terminaron por sacarme de quicio: imposible dormir esta
cachorro de loba
De lo que voy a contar pasaron más de cincuenta años, pero jamás volví a ver en ninguna cara —salvo en las de algunos de los interrogados sometidos a las má
cuestión de herencia
Siempre pasábamos la Navidad en casa. Los tres solos, sin parientes ni vecinos. Pero, el año en que cumplí nueve, a tía Ingrid se le ocurrió invitarnos. Mis
de trampa
El Gordo dejó atrás el pinar y llegó a la orilla del río, que resultó ser de aguas sombrías y acaso profundas. Alzó la mirada hacia las montañas nevadas de
del espantoso final de la isla endura: habla el único sobreviviente
En medio de la cubierta y aturdida por los chillidos de las colonias de aves marinas, Délica dejó de fotografiar los nidos de los acantilados que el velero
delivery
Puede resultar obvio, pero siempre conviene estar atento a las impensadas oportunidades que nos ofrece la vida en favor de nuestra delectación. Ya eran cerc
dios nos libre de los lugares comunes
No hubo nada que hacer: el cáncer fue más fuerte que su páncreas. Y ahora es el final, de una vez por todas. Y esta convicción le trae un poco de paz: ya no
el álbum y la joven madre
Trataba de avanzar con el cuento “Cordero asado”, de Roald Dahl, pero no podía concentrarme en leer los planes de aquella embarazada que acababa de partirle
el caso del jacuzzi rojo y el arcón de los recuerdos
Desde el roof de su penthouse de Puerto Madero —loft de 250 m2 / irónica vista al Puente de la Mujer—, con una taza de café en una mano y el iPhone 7 que se
el caso vicky
Vicky apareció en la cocina y cerró de un portazo. Traía en la mano un bebé Mickey de plástico. Se lo llevó a los labios sucios, manchados como de arcilla o
el celo eterno
—¿Tomates? —le pregunté. Apartando al gato, que seguía metiéndose y entrometiéndose por todas partes, yo ya había encontrado un cuchillo tomatero en el cajó
el cerebro de kennedy
—Fue Kennedy, doctor —insistía del otro lado del escritorio el paciente, con su acento eslavo y su disonante voz de viejo a quien le falta más de una pieza
el devenir chongo
El vendedor de medias se cruzó hacia la vieja, en diagonal, decidido a abordarla. La vieja estaba parada en medio de la vereda y entre la gente que caminaba
el enano preguntón
—Te explico, Dani —dijo Beto dejando el vaso de vino a un costado del plato de madera, y se enderezó el gorro de cocinero que usaba sobre todo para que desp
el globo de la muerte
Volviendo a casa en el colectivo, sentado junto al abuelo y pensando en todo lo que había visto aquella tarde, a Robby le seguía ardiendo en la nariz el olo
el justiciero de palermo soho
Como cualquier taxista, soy de fijarme en la pinta del pasajero. A pesar de que debí subirme al taxi hace apenas un año y pico, después de largar Sociales,
el patio del vecino nuevo
De un salto el Momia se lanzó a dos manos a la mano que empuñaba el machete, y la rigidez de los brazos estirados impidió que el negro pudiera descargarle e
el pedito místico
En su último viaje, Pancho se dijo que esto era como estar arriba del Patriot atravesando los médanos del faro de Gesell, y lo próximo que se le vino a la m
el rayo de la muerte de la luna de miel
Sentada cerca de la calidez del hogar de leños, la recién casada contemplaba por la ventana de la cabaña ese mar de olas erizadas como nunca. El sol ya caía
el secreto de milonguita
Sin nada que hacer mientras mi mamá se encargaba de la compra, me distraje viendo cómo los distintos cortes de carne se apilaban adentro de la heladera de l
el tejido social está cada vez más hecho pelota
Qué hacía Tío Bebe en Punta Mogotes era un auténtico misterio: toda la vida veraneó en Punta del Este, y cuando se refería a Mar del Plata decía “mierdelpla
el tipo
Se despierta agitada entre un confuso escalofrío: desde la oscuridad le llega ese ruido punzante, como viniendo de la pesadilla, un alarido que ya se aleja
el vacío
Oculto detrás de la puerta se preparó, con el corazón en un puño y aferrando el Trail Master recién afilado: una no-muerta acababa de salir lentamente de en
ellos y nosotros
Del otro lado de este mundo es sabido que los panaderos —también conocidos como dientes de león— pueden crecer de un modo descomunal en cualquier terreno, y
en la alegría de la liberación
Volando a la gloria a nueve mil metros de altura, con todo bajo control por única vez en su vida, pensó en lo que estaba a punto de lograr. Pensó en la sang
fábula de la condesa roja y abdul alhazred ii
Harta de encontrarse en la pantalla de la Mac, todas las mañanas, con tweets de ositos, mapaches, potrillitos y demás estupideces sin destino que le enviaba
fin de curso
El público no paraba de reírse con aquella versión delirante de El mago de Oz. Caracterizada como una piquetera, Marisa estaba espectacular en su papel de l
finale classico
Germán volvió a la Sala de Profesores, intrigado. —¿Alguien sabe dónde se metieron los alumnos? —preguntó en medio del parloteo. Era nuevo en el Roque, no h
flujo
El profesor Brown venía trabajando en la teoría del tiempo durante muchos años. —Encontré la ecuación clave —le dijo un buen día a su ayudante Roberto—. El
grunge
—Que te vaya lindo, Chris —decía Silvana con la voz más triste que le oí desde que veníamos curtiendo—. On the silent night so out of place. —Y se largó a l
helga: the bodies xxx show
—Una prostituta será siempre una prostituta —le dijo el señor Zimmermann a su reflejo, anudándose la corbata mientras la cara de aquella cochina de Helga se
homo homini lupus
Desde la vereda de enfrente, la sutil ferocidad de aquella galería me arrastraba a entrar en ella. Esa reja cubierta de alguna clase de hiedra venenosa, bie
la bolsa de arpillera
—¡El hombe de la bodsa está allá adento, papi Benjiii! —Agitada, Emilce señaló la puerta de su cuarto, más allá del corredor. Y se quedó parada en el umbral
la bruja
—Y esta es nuestra Sala de Exposiciones —decía esa bruja de Directora con su agria jactancia mientras seguía enseñándole a la exhausta y ninguneada pareja d
la chica trans
Cuando, después de tres frustrados intentos de levante, Lorena se estaba diciendo que esa noche se lo pasaría en seco, alguien se la llevó de un tirón bajo
la leyenda de la iguana depresiva
A sus treinta y nueve años y con un ingreso de seis cifras como Directora Jefe de Kiddymagazine, Leda ya lo había probado TODO, y lo había probado y lo segu
la mente humana es capaz de todo
—Necesito que me diga dentro de cuánto tiempo se me van a caer, doctora, ¿me entiende? Ni mirarme al espejo puedo, me doy asco y me dan ganas de llorar. La
la oscura magia del amor
Las tres de la madrugada de otro viernes. Sentados los dos en la cama que a pesar de todo siguen compartiendo, y apenas iluminados por las velas ordenadas e
la patrulla de los chimpancés
Ignorando la aleccionadora desgracia que ocurrirá dentro de pocas páginas, pletórica de autoafirmación y autoestima, Felicidad se sentía una diosa. En aquel
la pregunta del millón
Junto al cuerpo quedó la notebook salpicada de rojo, y los investigadores no tuvieron dificultad alguna para encontrar en ella el siguiente texto, escrito e
la terapia de grupo y el instinto de cacería
—Yo a todas las chicas les hacía lo mismo. A todas las desconocidas, no sé si me entienden. A todas. Tendrían que haberme visto en aquella época. Santiago h
la tribulación de un inocente solitario
Incluso se le ocurrió en un segundo de lucidez que todo era un imposible absurdo, aunque de ninguna manera se trataba de la pesadilla más espantosa de su vi
la última función
—Me da miedito —dijo la mujer mirando de un extremo a otro del corredor de los cines, y el marido asintió, sonriente y astutamente comprensivo, y le rodeó l
la última misión de sean connery
Sentado a la mesa, en la soledad de la cocina, él le daba vueltas y vueltas al extraño dispositivo que tenía entre las manos. ¿Qué momento especial le pedir
la vez definitiva
A papá pude verlo apenas me atreví a entrar en la cocina, ese epicentro de todos los fenómenos naturales que sacudían la casa. Fumaba, sostenía el vaso y el
la víctima
—Y entonces el tipo sacó un billete de veinte —dice Ezequiel, medio llorando—. Me dijo que me daba la plata si me iba con él al vestuario de Paleta. Sentado
ladrillos
Según nos enteramos después mi mujer y yo, todo sucedió con la misma sencillez que usó el capataz de la obra al respondernos cuando le preguntamos por la au
libre como el sol cuando amanece
—Siempre lo mismo con estos pobres angelitos, Spatoletti —dijo el Moncho Aparicio, y clavó el freno de mano de la chata, ya en el playón del Instituto—. Mir
lo que acecha bajo el sótano
Con el agua hasta los muslos, Pedro patina en los últimos peldaños de la escalera del sótano y se agarra del final de la barandilla. Por poco no se le cae a
mabel, la atroz novicia
Bajo la tortura del sol de la tarde, con los pies ampollados y envuelto por un escuadrón de bichos voladores provistos de aguijones como anzuelos, Yoni se s
más allá del ventanal
Medio incorporada entre las sábanas, la mujer alcanzaba a distinguir el fenómeno. Sí, sí, aquello no era una pesadilla: un gigantesco pájaro flotaba más all
memorias de un cazafantasmas
—Todo sucedió tal y como se lo contaré inmediatamente, doctor. Ya me han alcanzado papel y lápiz. Y así, el paciente —a quien a pesar de su vejez habían ten
monstruos
Esa misma semana, yo había conocido a Ezequiel en el Paraíso del Colón —Tosca, 1975—, y ahora estaba en la casa, un sábado de invierno, con un objetivo muy
morderte la lengua
—Por qué no se morderá la lengua esta mina —me dijo Claudia en voz muy baja y señalando con el pulgar a la pareja de la mesa de al lado, a la derecha de nos
morir en casa, morir despacio
Por fin estaba a punto de firmar, pronto sería libre de una vez. Postrada y jadeante, ella lo espiaba con sus ojos de rata. Era evidente que la vieja tenía
niños de la noche
¿Qué edad tendría en mi adolescencia el día en que descubrí que papá y yo éramos algo más que un simple padre y un simple hijo? Desmadejando la telaraña de
nunca la soledad fue tan oscura
Deambulando solo, como siempre, recorría la casa de sus abuelos, después de cuarenta y cinco años. La cocina de hierro, la monstruosa bañera con garras de b
papilla
ahora que me dieron en brazos a la beba ya van a ver cómo soy capaz yo de cuidarla desde este sofá yo la loca de la familia yo la separada sin tener ni el s
preppers
Manfred pulsó el control remoto, y los desastres que estaban sucediendo en todos los barrios y las plazas del país —en Plaza de Mayo, sobre todo, con fusila
propiedades de la magia
Solo en la cama, me desperté sobresaltado: acababa de soñar que una cabeza, a medio flotar, me esperaba adentro del inodoro. Antes de seguir, apunto una bre
resonancias
No, no había nada que hacerle: cuando la tabla rodante, camilla eléctrica o como se llamase esa carajada empezó a moverse con los mismos zumbidos que las ar
su pobre angelito
—Por qué, hijita de mi corazón. —Solo como nunca, enterrado en la austeridad monacal de aquella sala de estar más parecida a una bóveda, el hombre mayor llo
tiempos difíciles
Quien sostenga que los actuales programas educativos son absolutamente ineficaces se equivoca fiero, y la historia que estoy por contarles demostrará la med
tipo monzón y la muy brujita
Domingo. Y domingo de Mariela: habíamos quedado con aquella en que, domingo por medio, a la nena la paseaba yo. Y acá estamos los dos, después del McDonald’
turno mañana
Aunque el jovato no pueda advertirme, ni yo en mi condición pueda acercármele, lo veo todos los mediodías, parado en la vereda, cuando salgo del colegio. Se
un aplauso para el asador
—¿Te pasa algo, Boris? —le preguntó Esther al pedorro, sin mirarlo, mientras cortaba una zanahoria sobre la tabla de picar. Con más de veinte años de conviv
una historia de amor y comprensión
Después de ordenar nuestros pedidos al mozo que nos tocó en el Escher Platz, la miré de frente. Me atreví a mirarla de frente. La tal Maribel, la chica con
una vida perdida
Cuando el tren en que me descubrí viajando después del ajuste de cuentas entró en el descampado de la bajada Beazcoechea, a marcha lenta entre las hileras d
viral saliva
Mi amigo Robby, el youtuber, era un tipo inefable: no existían palabras que pudieran explicarlo. Hablo en pasado, porque lo enterramos hace una semana. Y lo
vuelta y vuelta
En el invierno de 2003, bajo el auspicio de la Feria del Libro y de la Lengua —y bastante antes de la promulgación de la Ley Justina—, un ente encargado de
¡berp!
Entró en el departamento y cerró de un portazo, recontracaliente por la discusión absurda que había tenido con la pelotudita esa, una hora atrás. Para qué c