País Relato - Autores

marcelo di marco

turno mañana

Aunque el jovato no pueda advertirme, ni yo en mi condición pueda acercármele, lo veo todos los mediodías, parado en la vereda, cuando salgo del colegio. Se hace más y más viejo día a día, se achica con el paso de los años. Pero no por eso deja de ser bien cabezón. La cabeza se le ensancha para arriba como una bombita Philips, con las orejas bien separadas. Usa el mismo saquito gris, todo remendado. Siempre anda en la vereda, entre los chicos, con esos ojos medio bizcos y negros como gotas de témpera negra, y cada tanto se rasca ese bigote que con el tiempo se le vuelve cada vez más color ceniza. Cuando se va, después de que no pase nada, yo me quedo un rato en la vereda, viéndolo alejarse. Viendo cómo de tanta tristeza arrastra los pies, calzados con esos zapatos que ya se han quedado sin tacos de tanto uso. Me gusta que camine tanto.
La gente del barrio lo conoce. La gente del barrio dice que Paco va todos los días a la puerta del colegio, desde hace más de quince años, a esperar al hijo único, porque no puede soportar que se le haya muerto en un accidente, y de tan chico. Entonces, cuando ya no queda ningún pibe ni en el colegio ni en la vereda, algún rapto de lucidez le hace comprender lejanamente, y Paco se vuelve para su casa. Y es verdad: Paco viene todos los mediodías al colegio, hasta en los feriados, con una sonrisa ilusionada y la esperanza de que el chico aparezca entre los otros chicos.
Lo que no es verdad es que el chico se le murió en un accidente.
Yo sé muy bien cómo se le murió el hijo a Paco. Se le mató, mejor dicho. Y se le mató porque ya no podía bancarse más que Paco lo usara. Que lo usara a pesar del dolor y de la culpa por no atreverse a defenderse, o al menos intentarlo. Que lo usara a pesar de los gritos, que Paco le hacía acallar encajándole en la boca la punta del almohadón.
Por eso a Paco se le ponen los ojos bajos al irse, cuando salen del colegio los últimos chicos del turno mañana, y él se da cuenta de que yo no aparezco y no aparezco.