País Relato - Autores

marcelo di marco

morir en casa, morir despacio

Por fin estaba a punto de firmar, pronto sería libre de una vez.
Postrada y jadeante, ella lo espiaba con sus ojos de rata. Era evidente que la vieja tenía miedo: en sesenta años, jamás se habían separado.
Pero él dejó la lapicera en el aire. Y volvió a cada humillación, a cada derrota suya frente a esa mujer. Y contuvo la furia para tomar aliento.
—Cambié de opinión, mamá —dijo, solemne, haciendo un bollo con los papeles del geriátrico—. Nadie va a tratarte como pienso hacerlo yo.