PAIS RELATO

Libros de josé alcántara almánzar

Autores

josé alcántara almánzar

como una noche con las piernas abiertas
La interminable fila avanzaba con lentitud exasperante. Pensé que sólo la morbosidad causada por los anuncios atraía tal muchedumbre a un film de Bertolucci, pues me negaba a aceptar que los causa
con papá en casa de madame sophie
—Te llevo a conocer el mundo. Fueron sus primeras palabras después de largo silencio. Puso el auto en marcha con inusitado entusiasmo. Parecía un adolescente vestido con esa camisa extravagante. E
crónica trivial de una fiesta íntima
A las siete y media la cronista social retirada se dispuso a escoger de su guardarropa el mejor vestido de noche, presintiendo que las otras invitadas acudirían con atuendos originales, motivo por
deborah en el recuerdo
De niño fui siempre más rebelde que sumiso; ya adolescente, más aventurero que estudioso, aunque la opinión de parientes y amigos no siempre coincidiera en sus apreciaciones respecto a mi persona.
el día del concierto
Desde que nos dieron la noticia no hice otra cosa que girar en torno a él, esperando el momento definitivo. Nuestra vida doméstica se dislocó, como si fallara una pieza esencial en el sitio más im
el fracaso
Asomó la cara, olfateó, el resto de pólvora quemada que flotaba en el aire barruntó que debían andar cerca todavía, que estarían recogiendo los cuerpos calientes, acribillados alevosamente cuando
el laberinto revisitado
Hace meses trabaja como mecánico en la fábrica. Revisa la maquinaria de la unidad ocho. Limpia, repara, mantiene el equipo en buenas condiciones para que pueda funcionar sin interrupción toda la s
el regreso
A Germaine le pareció, mientras el potente Pontiac atravesaba el túnel submarino que intercomunica Detroit y Windsor, que el agua comprimía el enorme tubo, irrumpía a empellones por huecos y griet
él y ella al final de una tarde
Todavía queda un trozo de incierta luz anaranjada cuando ellos llegan al Mirador. Vienen de lejos sin detenerse a descansar en ningún sitio. Hoy, como todos los días, han atravesado media ciudad y
el zurdo
De todos los amargos recuerdos de la infancia hay uno que se impone, como ahora, en los momentos cruciales. Es el tuyo, Rosario —corpulenta y testaruda, inflexible guardiana del hogar y las costum
en carne viva
Gabriel entra al baño temiendo que Alma se duerma antes de que termine el noticiero de las diez, como siempre le ocurre a esa hora en que todo el cansancio y las tensiones del día parecen desploma
enigma
Me deslicé con sigilo por la puerta del fondo, en puntas de pie, y esa fue la primera vez que lo encontré inmóvil, sentado frente a la ventana abierta de par en par, mirando al mar. Entré en silen
historia a manera de pastiche
Dejó la cuartilla en blanco sobre el escritorio, bajo la pluma fuente lista para emborronar, y fue hacia la ventana a mirar al patio. Horas tratando de sacar una nueva historia de la cabeza y era
intramuros
Ese aparatito metálico que emite chirridos malditos a determinadas horas es un símbolo aniquilador. El martillo golpea con estridencia la semiesfera y siento que pronto seré trasquilado por cuaren
la aventura del cuento
I El cuento proviene de una vieja tradición oral y popular que se remonta a la Edad Media, pero alcanzó su plenitud como género independiente en el siglo XIX, bajo el influjo del romanticismo. Los
la boda
La punta de un zapato blanco que emerge de un automóvil suntuoso anuncia la llegada de la novia a la Catedral Primada. Vestido de frac y hecho puros nervios, el novio la ve acercarse cuando ella a
la decisión
Todavía sigues haciéndote la pregunta sin poder ofrecerte una respuesta concreta. Ya es tarde para arrepentirte. De todos modos sería peor no hacerlo o tener que quedarte en una ciudad a tu juicio
la forza del destino
El día en que determinó trocar su nombre provinciano por uno artístico, más eufónico y del gusto del público europeo, tuvo en cuenta dos antecedentes ilustres: el nombre de La Divina y el apellido
la insólita irene
Así es la vida de injusta y traicionera, uno se esfuerza en andar por camino claro y recto, trabajar como un animal mucho más de ocho horas diarias —que es lo corriente—, estudiar reventado, tener
la mañana del viernes
El foetazo de luz le quema la cara al descorrer, tirando abúlicamente de la gangorra que llega a la cama, la oscura cortina malva de la persiana. Piensa Matilde la dejó abierta otra vez. Nada. Otr
la muchacha que conocí en guadeloupe
No puede ser. Creo que nadie puede pasar por una experiencia como la que yo he vivido y luego sucederle lo que a mí. Siempre hubo un halo nebuloso en nuestras relaciones, mas esa no es una razón s
la obsesión de eva
Mi hija fue una muchacha normal hasta que apareció la primera mancha. Recuerdo como ahora aquella mañana en que fui a despertarla temprano para que no le cogiera el día y la encontré envuelta en l
la reina y su secreto
En el angosto espacio de la puerta entornada, Gina advirtió el ojo azulino, la enarcada ceja, la pestaña cautivante, la boca moviéndose como un gusano escarlata que vibra y modula palabras inaudib
la sorpresa
Antes de abrir la puerta miró por el orificio que ella misma había hecho al mudarse a la casa para identificar furtivamente a través de él a cualquiera que se acercara. Una visera y un rostro bril
lulú o la metamorfosis
Cuando cae la noche todo se confunde, no hay contornos precisos ni caras definidas, sino aristas borrosas, masas informes, sombras que se desplazan de un lugar a otro. Lulú lo sabe y se prepara pa
noche de luna gris
Nunca me cayó bien Eusebio. En verdad hubiera preferido no ir al viejo caserón jamás, pero en ese momento crucial ya era demasiado tarde para andarme con deseos justificativos y arrepentimientos i
obituario
y entonces, sumergido, corto firme en ambos brazos y el agua tibia de la bañera se colorea de un rojo intenso y la navajita se va a pique. Ya ves, el sexo ha terminado sepultándote en la habitació
presagios
El cajero soñaba que querían estrangular al gerente y al despertar le dolía la garganta y en su cuello tenía impresa la marca de la soga. Soñaba que el gerente se había ahogado en la playa y a la
rivales
La otra —su igual— era la única que conocía el secreto. Mientras pudieron mantener cierta apariencia de esplendor y ocultar la verdad, ambas fueron aliadas gozosas, hermanas gemelas que juntas afa
ruidos
Vivo solo en un edificio de apartamentos. Al mudarme aquí no pensé que mi vida cambiaría tan drásticamente. Nunca, ni por un instante, imaginé los trastornos que iban a producirse en mi existencia
rumbo al mar
Las aguas del Ozama me han traído hasta aquí. Este viaje no es el resultado de un acto volitivo; tampoco la forma en que lo he realizado. Mi recorrido sobre las aguas turbias del río se ha visto o