País Relato

Autores

josé alcántara almánzar

la boda

La punta de un zapato blanco que emerge de un automóvil suntuoso anuncia la llegada de la novia a la Catedral Primada. Vestido de frac y hecho puros nervios, el novio la ve acercarse cuando ella avanza sobre la alfombra púrpura que cubre el pasillo central del templo. Los invitados contemplan a la novia que se desplaza solemnemente por entre cirios y flores, mientras la voz de un tenor estremece las bóvedas centenarias de la iglesia con una canción.
Durante la ceremonia ella luce pálida. Suda copiosamente y contrae la boca de dolor, pero nadie advierte las alteraciones de su cara ni la angustia que reflejan sus ojos. La novia hace un esfuerzo supremo para mantenerse de pie, se pasa una mano por el vientre y luego se la lleva a la frente sudorosa.
La recepción nupcial se efectúa de acuerdo con los protocolos del momento. Ministros y diplomáticos departen amablemente con otros invitados, beben champán y disfrutan del buffet que la familia de la desposada ofrece en el jardín de su mansión.
Con la excusa de arreglarse para la partida, la recién casada desaparece entre los cortinones de la casa y se refugia en su habitación. Cuando la efervescencia de la alegría se derrama en el jardín, aparece la madre de la desposada, quien, casi fuera de sí, le comunica a su cónyuge que la muchacha está de parto.