roberto fontanarrosa
19 de diciembre de 1971Sí, yo sé que ahora hay quienes dicen que fuimos unos hijos de puta por lo que hicimos con el viejo Casale, yo sé. Nunca falta gente así. Pero ahora es fácil decirlo, ahora es fácil. Pero había qu
a bordo del fierce toadPoca gente conoce ese capítulo de mi vida, y en esa gente incluyo a familiares y relaciones muy cercanas. Me estoy refiriendo a los dos meses en que fui piloto de combate a bordo del portaaviones
a veces solemosA veces solemos comentarlo entre nosotros, en familia. Nunca lo contamos a nadie, conscientes de que nadie lo puede llegar a creer o, de creerlo, se nos tornaría trabajoso y desagradable, en reali
así hablaba el magyarLa que yo digo era en blanco y negro, se llamaba Match en el infierno y la dieron hace mil años. Era una época en que íbamos siempre al cine, especialmente con Fernando y, muchas veces, veíamos tr
cristEl negro Crist tenía un chiste fantástico, donde se veía al General Manuel Belgrano, impecable en su uniforme, a orillas del río Paraná, estudiando dubitativamente colores y texturas en un pequeño
desde el cairoMuchos, pero muchos años después, en un lujoso libro de fotos sobre el convulsionado mundo anterior a la Segunda Guerra, encontré una foto a doble página, hermosa, de un grupo de oficiales inglese
después queríanHay días en que uno no puede despertarse. Hay días en que uno no debería despertarse. Hay días en que uno debería seguir durmiendo indefinidamente hasta olvidarse de todo, o bien que al despertars
el dibujo pródigoEn el pasillo de mi casa, hay una mujer calva, corpulenta, pintándose la punta de la nariz frente a un espejo. Tiene los labios muy rojos, una sonrisa ancha, culo alto, minifalda y unas medias lar
el mundo ha vivido equivocado—¿Sabés cómo sería un día perfecto? —dijo Hugo tocándose, pensativo, la punta de la nariz. Pipo meneó la cabeza lentamente, sin mirarlo. Estaba abstraído observando algo a través de los ventanales
el narrador fatalista«El que estaba asustado era Pepe Dinamita. Buz no, porque Buz era un hombre de acción y estaba habituado a esas cosas. Los dos caminaban por la playa de aquella isla recién tomada a los japoneses
el pedoPese a la irrebatible riqueza verbal, literaria e intelectual que ha aportado el pedo, sigue siendo discriminado y mal visto. Tal vez sea el momento de abandonar la hipocresía y admitir la resonan
el que gana tiene razónEs sabido que la mejor manera de ganar un clásico es de forma injusta. Con un gol sobre la hora, viciado de nulidad y después de haber sido peloteados todo el partido. Pero, dejando de lado los cl
el símbolo auriazul de tu divisaAzul y amarillo. A franjas finas verticales. Un azul oscuro, pero sin ser tan oscuro como para confundirse con la de Peñarol. Y las franjas angostas, como para no confundirse con la de Atlanta. Cu
el «10» que no nos sacamos en otras materiasEn las épocas de la revista Rico Tipo, cuando algún humorista quería graficar la escena de un golazo, dibujaba a un tipo metiéndose en el arco con pelota y todo, después de haber gambeteado a los
en el siglo xviiiEn el siglo XVIII (siglo más, siglo menos) algún artesano perfeccionista fabricó la máquina. Desde aquel entonces, según se sabe, la máquina, desagradecida, no fabricó ningún artesano. Estos fuero
esas son preguntasHay preguntas para antropólogos o historiadores. Yo intento contestarlas en base a cosas que he escuchado o leído, sumadas a algunas que he visto. Entiendo que sí, hubo (o hay) un estilo argentino
escribir un best sellerLa primera y esencial condición para escribir un best seller, mis queridos amigos, es proponérselo. Convencerse a uno mismo de que está en condiciones de conseguirlo y acometer sin demoras la empr
faltan cinco (aquel día fatídico)Faltan cinco minutos para comenzar el partido y, parafraseando a otro líder negro (trágicamente desaparecido), le confieso a los muchachos: «Anoche tuve un sueño. Perdíamos dos a cero con los colo
hortensiaEl Gordo siempre decía que Hortensia debía ser como un almacén de ramos generales, que en ella cada uno debía encontrar lo que buscase. Con eso nos explicaba el aparente caos en materia de diagram
la casa oscuraLa casa, por dentro, estaba completamente a oscuras. Era un caserón enorme, de dos o tres plantas (no recuerdo bien) y, a juzgar por el aspecto, no había sido abierto por siglos. Sherlock Time y s
la ilíadaLo primero que aprendí leyendo La Ilíada, amigo lector de la audaz pupila, es que hay que abrazar la fe de las religiones monoteístas, si es que tenemos suficiente fe y no hay otra cosa más excita
la malaPero es al pedo, viejo, cuando viene la mala viene la mala. Cuando la mano viene cambiada no hay vuelta que darle. Y yo estuve hablando con el Papita un par de días antes del partido y me decía «a
la observación de los pájarosUno abre la puerta y sale a la calle con un infierno escarbándole las entrañas. Afuera, la siesta del domingo transcurre silenciosa y quieta, como si no pasara nada. Y no pasa nada, hermano, no pa
la publicidad—La publicidad es así, viejo —dijo Palmucci—. Te pasás un año haciéndote bien la paja y de golpe tenés que trabajar tres días como una bestia. —Así no se puede laburar bien. —Se cruzó de brazos Ru
la tarde en que los gitanos robaron a mi hermanoEn aquella época, al menos, era sabido que los gitanos robaban criaturas. Mi madre se lo había dicho mil veces a Blas, de la misma forma en que me lo repetía a mí, pero Blas, quizás por ser el men
llantollant—¿Hay un libro que empieza así, no? «Ayer murió mi madre. O fue anteayer». —Sí. Algo así. «Ayer murió mi madre. O anteayer» —asintió Leonardo, algo sorprendido porque no imaginaba que ese tipo que
lo que el fútbol me enseñó de la vidaMi tía Aurelita le comenta a una amiga: «A mí no me gusta el fútbol, pero yo insisto en acompañar a mi esposo al estadio porque, en una de esas, hay un gol y él me abraza». El fútbol, estimados am
mi aparato favoritoCuando mi hijo era pequeño, veía por televisión a uno de esos superhéroes fisicoculturistas que se llamaba He-man. He-man, con unos músculos producto del exceso de anabólicos, solía elevar sobre s
mi historia con rosario central«Te aplaude y te saluda jubilosa / la hinchada deportiva que te admira, / campeón de cien jornadas victoriosas, / valiente triunfador que orgullo inspira». Así empieza, señores, la vibrante Marcha
si yo fuera futbolistaNo me asusta la ciencia–ficción, caballero. Y eso que he visto monstruos horribles en el cine. Y soy una persona impresionable. Cuando dieron la primera de Alien, me pasé tres semanas con un dolor
sushiQue vaya quedando claro: me rompe las pelotas la comida sushi. Como dice el Gordo Oviedo, ahora resulta que los chinos, que se han cagado de hambre toda la vida, nos van a venir a enseñar a comer
te digo más…¿Te conté la del Gordo Luis cuando hizo de Papá Noel? Es mundial la del Gordo Luis cuando hizo de Papá Noel. Casi se convierte en otra víctima del imperialismo salvaje el pobre Gordo. Del colonial
un hombre de respetoCuando Edmundo volvió de Catanzaro ya había cambiado. No era el mismo. Lo encontré bien vestido, más atildado y con los puños de las camisas no tan deshilachados. No era, en suma, el chico sombrío
viejo de las latasAlgunos le decían el «Viejo de las latas», pero otros le decían Pataquenó. Su figura oscura deambulaba por las calles de nuestro barrio oscilante y lenta, balanceándose como un barco indeciso a ve
¡humille, maestro, humille!Yo siempre digo, en mis frecuentes ataques de megalomanía, que si algún día se filma la película sobre mi vida (una comedia ligera) la música de fondo deberá ser la transmisión de un partido de fú
¡no te enloquesá, lalita!El más sorprendido fue Chalo cuando (no iban ni cinco minutos de empezado el partido) el Lalita se cruzó toda la cancha y le entró muy fuerte y abajo a Pascual y Pascual, aún antes de caer pesadam