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roberto fontanarrosa

rosario debe tener su propio torneo mundial de fútbol

A nuestra mesa de trabajo (segunda contando desde la derecha) llegó una sugerencia del señor Edmundo Pozobón (43) conserje titular de la Comisión Pro Tesorería Provincial, la cual consideramos interesante dar a publicidad.
“Rosario debe dejar de mendigar ser subsede para el mundial del 78 —atruena Pozobón—. Lo que debemos hacer nosotros, los rosarinos, es organizar nuestro propio certamen mundial de fútbol. Armarlo con aquellos equipos no clasificados, países algunos de fútbol excelso como Tailandia, Mónaco, Tanzania con su juego de pases cortos y delantera en V. La prosapia del fútbol rosarino —asesora el notable estudioso—, que ha tenido un Potro, un Guzmán, un Cagnotti, un Perucca, mi amigo, obliga a realizar un Mundial paralelo que supere al original. Si no nos quieren dar la subsede, que se la guarden. Ya van a llorar para venir a ver el seleccionado de Groenlandia, con su fútbol frío y cerebral o el scrach de Uganda, team de pigmeos endemoniados, al que los excita el olor del cuero. Allá, cuando se dice que un foward se come la pelota, tenga por seguro que en verdad se la come.
“Lo que ocurre con esos equipos es que no han entrado en la comercial, no están promocionados. No me van a comparar a Beckenbauer —se enfervoriza Pozobón— con Ralah Lama, interior derecho del Tíbet, al que le he visto cada viaje astral que ríanse de las ‘palomitas’ de Pinino Mas. Por eso Rosario debe mantener su dignidad y orgullo, caramba. Y además preparar la infraestructura. “Reacondicionar la cancha de Ocampo y Necochea. Por ejemplo, el problema de la iluminación se resuelve fácilmente jugando de día. Vender la televisación a un circuito cerrado de Puerto Borghi, por ejemplo. Hacer un estadio de 35 pisos con la cancha en el sótano que todos sabemos que es más fresco y la humedad preserva la gramilla. La Dirección de Turismo puede acondicionar catres en el parque Independencia o en la cámara frigorífica del Swift para la hinchada esquimal, bullanguera y tumultuosa, que saluda a su equipo con una lluvia de cubitos de hielo y pingüinos picados. Creo que ya debemos terminar de rogar —finaliza Pozobón—. Cuando tengamos nuestro propio torneo Mundial van a llorar.
«Van a llorar.»