País Relato - Autores

lluís viñas marcus

21 cabezas
— ¿Cómo estáis? ¿No me decís nada? ¡Vamos, chicas, esos ánimos! —Bernardo se deja caer en el sofá. Es tan delgado que apenas hace ruido alguno. Esa mañana s
amantes del puente viejo
Huele distinto. El mapa de la piel es distinto, es otro, hasta que el aroma de ella se desvanezca. La fragancia de esta tarde se irá atenuando mezclada con
apocalipsis conejo
Centro de Operaciones de la Comandancia del Imperio de los conejos de cola blanca. 20.07 h de la tarde. Una gran inquietud se ha apoderado de ciudadanos y a
bruja
La bruja penetró en el piso estrecho y extendió un manto de oscuridad sobre la oscuridad. Los dedos oscilaban en la negrura como largas pértigas y en los oj
cartas de fuego
—Te toca a ti, rata —dijo el Diablo. La rata gigante enseñó los dientes tan afilados como carcomidos. Luego dejó las cartas sobre la mesa con desprecio. Sab
ciudad flotante
La curva atrofiada de mi barriga, los muslos de vaca que nunca se harta… Se llevó la cucharita a los labios gruesos y sorbió un poco más de helado de vainil
cuando tenía 7 años
He olvidado muchas de las historias que leí y casi todas las cosas vistas. Por supuesto, aquellos que ayer fui han quedado desdibujados, como si los hubiera
dios primigenio
A un dios primigenio le cayó un plato. En la Tierra intuyeron una lejana e inexplicable alteración estelar. Nada podía detener los fragmentos que se esparcí
el fabricante de toallas
Las toallas de casa estaban viejas, eso es cierto. Así que salí a comprar algunas. Encontré un modelo nuevo, quizás demasiado finas, de color azul y a muy b
hotel
No había bastante dinero para la luna de miel. Habíamos reservado una habitación con vistas al mar en un macro hotel a media hora de coche de casa, en la co
la casa del conservero
—Virginia, no olvides coger mi diario. —Está empaquetado. Lo importante está guardado, pero… —Nos dejamos algo, ¿verdad? Lo intentaré. Ven aquí, abrázame. V
la caza
El motor del viejo Swordfish ronroneaba como un gran jaguar y esta era la única canción que lo acompañaba allí arriba. La única voz conocida en el enorme va
la visita
No hay manera de que esta mujer me deje bien la cama. Con el dinero que me cuesta. Para gastar ese dinero casi prefiero que no venga y limpiar yo mismo la c
lluvia
Llovía sin cesar. Una masa brumosa sin límite, el cielo y la tierra en un mismo plano grisáceo. Un antiguo cerro sobresalía en el océano y sobre el cerro la
lo que sé de vero
I La puerta seguía cerrada. Había llamado al timbre, había bajado como un poseído las escaleras hasta llegar a la calle para ver si la veía asomada. El inte
pedro 38'
Aunque cueste de creer, me di cuenta en el último bar en el que entré. Me había citado con la sonámbula de mi hermana, a la que no veía desde hacía, al meno
resiliencia
«Mira, Dolores, la resiliencia es la capacidad de soportar el dolor y transformarlo en algo positivo», le dijo su psicoanalista durante la vigesimoquinta se
resplandor en la noche
—Buenas noches, señor Lloyd. —Buenas noches, señor Viñas, celebro verle. ¿Le pongo lo de siempre? —Sí, lo de siempre, con un chorrito extra de limón sobre e
tres o cuatro cruces más arriba
El hombre llegó a la casa de ventanas azules. —Hola —dijo. —Hola, cariño, pasa —invitó la mujer. Entró en el salón. El sofá beige, el televisor nuevo, la vi
un gato de verdad
El gato se acercó al grupo pero el grupo le dio la espalda. «Tú no eres un gato de verdad», dijeron, alzando sus cabezas. «No tienes plumas blancas, como no
un lago con patos
—Hola. —Hola, ¿qué tal? —Qué, nuevo por aquí, ¿no? —Sí, creo que sí. Acabo de llegar. —El hombre joven mira a su alrededor, extrañado—. Y debo confesar que
una granja en venta
—Hola, me alegra muchísimo que hayas venido —dijo Kugs. —Señor Leitta, es un placer conocerle —añadió el intermediario. —Bueno, ya estoy aquí. Por el univer
vuelvo y sueño la universidad
Llego en coche. Abro la puerta doble de carpintería metálica blanca. Enseguida veo estudiantes de aquí para allá. Van a algún sitio. A clase, al bar, a un a