País Relato - Autores

rafael moya buades

andrés
Soy de los primeros en llegar. Supongo que no tardarán mucho. He venido caminando desde el trabajo. El médico me ha aconsejado ejercicio regular, y la verda
el atentado
Eran las once de la mañana del 31 de mayo de 2016 cuando sonó el móvil de Hugo, que se encontraba delante de la máquina del café en las oficinas centrales d
el clip
«¿El clip?». Fue la primera vez que Armando, un cuarentón soltero, pensó en ese objeto. «¿Y el clip?» se repitió con cierta angustia mientras dejaba los fol
el entierro
El día de su entierro, Miguel lo pasó en la oficina. Empezó la jornada laboral a las ocho en punto, como cada viernes. Por la mañana, contestó decenas de co
el intermitente
Vive en San Cugat del Vallés, en una de esas casas adosadas para triunfadores. Cada día a las siete y media sale de casa con su impecable todoterreno negro
el reloj
Ella dejó el estuche encima del mantel blanco justo después de que el camarero les sirviera el cava. —¡Felicidades! Eduardo cogió la mano de su mujer, se le
el sabor de las cerezas
Hoy te han dicho que no eres nadie, que cojas tus trastos, tus ideas y tus virtudes, y puerta. Hoy te han despedido. Son las diez de la mañana de un día cua
externo
—Hola, me llamo Toni Martínez Blasco y soy un puto externo. Silencio. Es un silencio manso y acogedor. Espero que se levanten y me abracen. Quiero llorar, a
kamilah
Cuando me la presentaron ni siquiera tenía nombre. —Esta es. —Kevin me miró a través de sus gafas de metal y se ajustó la gorra de béisbol negra que siempre
la decisión de víctor
Víctor accionó el mando a distancia del cierre de su Audi, que contestó con un parpadeo leve pero contundente. «Vete, todo en orden. Tu coche te espera en e
la entrevista
Una chica menuda con una camisa de rayas, parapetada detrás de un inmenso mostrador, mira a Marcos con indiferencia. —Tengo una cita con Mireia. Después de
la incidencia
—Señor Raúl Santano Paz, ¿dónde se encontraba usted a las 10:34 de la mañana del día 22 de febrero de 2016? —Estaba en mi puesto de trabajo, en el edificio
mala baba
Son las siete de un viernes por la tarde. Algunos padres vigilan de reojo a sus hijos, que corren como posesos por el parque enmoquetado de polvo. Hoy sí, h
planes de expansión
El bar era la guindilla de una larga hilera de bloques grises y viejos con pisos de apenas cincuenta metros, algunos abandonados. Enrique había recorrido es
preferiría no hacerlo
—Preferiría no hacerlo. —¿Qué? —Preferiría no hacerlo. —¿Qué dices? No te entiendo. —Pues eso, que preferiría no hacerlo. —¿Cómo que no quieres hacerlo? —No
señor presidente
Es más pequeño de lo que esperaba. Bueno, la mesa es de madera noble y tiene buenas vistas. Imaginaba algo mejor, debería ser un despacho tan grande como to
treinta mil segundos
¿Qué es un segundo? Piénsalo, sí, eso es, ahora ha pasado un segundo. ¿Y dos? ¿Qué puedes hacer en dos segundos? Leer una frase de este cuento, o quizá dos,
tres por planta
—¿Por qué lo hiciste? —Porque se meaba fuera. —¡Uf! —Es la verdad. —¿Intentó violarte? —No. —¿Te manoseó? ¿Abusó de ti? —No. —Entonces, ¿qué pasó? —Se meaba
último día
Es su último día. Después de más de treinta años de trabajo en más de diez empresas diferentes, se jubila. Pensaba que nunca llegaría este día. Fue uno de l
un día laborable
Soy de los primeros en llegar a la oficina. Enciendo el ordenador, busco la cápsula de café en el cajón repleto de papeles inútiles, escribo la clave de acc
uno de los nuestros
La primera vez que Berta, directora de Recursos Humanos, oyó hablar del perfil psicológico de los empleados fue en un congreso en Nueva York. La idea había