óscar hernández-campano
ahoraAbrió la puerta y sus quejas se escucharon en toda la vivienda. Refunfuñaba porque se había puesto a diluviar. El cielo, plomizo, había sido honesto. Sin em
bajo papel de periódicoEnviarme con mi tío Pascual fue una decisión que no me hizo ninguna gracia. Pero mis padres lo tuvieron claro: si había suspendido once asignaturas necesita
cómic de coloresEsta tira tendrá seis viñetas, una por cada color de la bandera del arco iris. Los tonos de cada dibujo, así como la situación representada estarán en conso
el botón verde«Querido Jose», escribió e inmediatamente tachó el «Querido». Encima del tachón garabateó «Estimado». Observó el conjunto. Su mano no esperó más y lo borró
el príncipe enamoradoÉrase una vez, en un reino muy lejano, un príncipe que había llegado a la edad de merecer. Durante toda su vida le habían enseñado que algún día tendría que
en tierra de sueñosEscuchaba su respiración lenta, concentrada y cálida junto a mi mejilla. Prefería mantener los ojos cerrados, sentir su contacto, escuchar su aliento envolv
infinitos besosMañana es el cumpleaños de Mateo. Le compraré rosas blancas, como cada año. No hay nada raro en las rosas blancas. Al menos hoy en día. Hace diez años, cuan
la citaSonaba la mítica balada Forever young. La voz del cantante de Alphaville revoloteaba por el dormitorio mientras Sebas observaba la cama sin decidirse. La lu
la gata que coleccionaba calzoncillosSonaba un disco de Norah Jones. A Claudio le encantaba hacer el amor escuchando a una de sus intérpretes favoritas. Pensaba que sus amantes, en una especie
la ruleta rosaSergey, veintisiete años, ucraniano, licenciado en Química, habla cuatro idiomas y domina la informática; es gay y soltero. Carlos, treinta años, barcelonés
no es una películaArrojó las llaves sobre la mesita y se dejó caer sobre el sofá. Hundió su rostro en los cojines y ahogó su alma en lágrimas. Un llanto profundo, intenso, de
orgullososI El jardinero Caminaba pausadamente, calculando cada paso. Tenía que coordinar sus movimientos para mantener el equilibrio mientras levantaba el andador y
sujeto de pruebaDespués de tanto esperar, no podía creer que hubieran pasado ya las doce semanas de plazo hasta que me llamaron para recoger mi sujeto de prueba. El edifici
viaje al arcadia«Y la vida, contigo, solamente, corazón», escribió en el encerado, tras lo cual dejó caer la tiza sobre la repisa de la pizarra, repleta a esas horas de tro
¿azul o verde?Todo seguía igual. Las laderas verdes, las ovejas arremolinadas, los almiares salpicando los bajos montes enmarañados con jirones de niebla. La luz del sol
¿y si da?Mauro no aguantaba sentado ni un minuto más. Se frotaba las manos sudorosas. Sudor frío. Se levantó y caminó por la sala de espera, mirando de forma nervios