alberto piernas medina
alasEn el Mediterráneo existe una isla huérfana desde la que se escuchan cantos de sirena y metralletas, donde cada abril los aleteos que la bautizan como la Isla de las Mariposas se baten sobre las r
cuento de sombra y mangosA veces, Ayè formaba parte de los árboles, sus pies eran raíces y los brazos ramas que atraían aves de colores. Se zambullía en los manglares dejando tras de sí una estela de espuma brillante y se
el deshieloNadya yacía sobre la cama, iluminada por la luz tenue de un flexo cubierto por un pañuelo de motivos chinos. Era una mujer robusta y pálida, enfundada en uno de sus embutidos vestidos florales, co
el niño que encontró un charcoSidi contempló a su alrededor con las rodillas morenas clavadas en el suelo. Su rostro desembocaba en dos labios pomposos y las pequeñas caracolas que formaban sus cabellos eran mecidas por una br
el suspiro de la barracaFaltaban tres días para el gran evento y Pepe “Semilla” Ferrer, fiel a su impaciencia, cerró los puños en la sombra de la barraca, aún sin aprender lo que muchas veces su esposa le susurraba al oí
l'azalie (sous les palmiers)L’Azalie era el nombre de un chiringuito regentado por una joven africana de mismo y floral nombre que yacía cobijado entre las cuatro palmeras de una playa, o más bien cala, del sur de España. El
la nostalgia del mijoTras la muerte del mezquino señor Darcy, su mujer, April, una sexagenaria con cabellos de nube y corpulencia elegante, tomó el control de su cantera en el norte de la India, productora de los adoq
luna de sedaEl buey había sido encontrado en las entrañas de un pozo en el que las mujeres volcaban fetos indeseados, junto al cadáver de un malhechor y pancartas de la última película de Shahrukh Khan, todo
tragedia azulEl viento que, como un suspiro de momia, había penetrado por la ventana rota del desván durante dos semanas cesó una mañana de abril, dejando a medias las radionovelas y cabizbajos los naranjos de