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a la hora en que cierran los baresSiempre me había llamado la atención aquel hombre silencioso y triste que se quedaba en el bar cuando nosotros nos marchábamos. Algunas veces me había mirad
amistadHasta mediados del fatídico mes de marzo de 2020, Amelia y Carla habían sido íntimas amigas, de esas que, si no se ven todos los días, por lo menos hablan p
el origen del deseoEra costumbre de la familia de mi madre reunirse durante el verano en casa de mi abuela. Era un piso no muy grande en el que nos instalábamos dos familias.
en el límite de la ciudadA las ocho de la mañana, las campanas, que habían marcado el paso de las horas durante toda la noche, despertaron al ocupante de la habitación 304 y le ofre
la corriente del golfoNada más casarme pasé ocho meses en una pequeña ciudad noruega. Algunas noches de invierno, la temperatura bajaba a los veinte grados bajo cero, pero en el
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la orilla del danubioEl hombre, la criatura más perfecta de la creación, que Dios moldeó en barro con sus propias manos, tiene una propiedad que es motivo de angustia para mucho
la vida ocultaJacomo Sandoval se encontraba a la sazón en Nápoles, en casa de su tío el capitán Ricamo, marqués de Villamayor. Se había quedado allí, porque de regreso a
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