rex beach
al norte del paralelo 53Big George estaba tomando unas copas ante el mostrador. Una extraña quietud había dejado en suspenso las actividades de aquel pequeño campamento minero del Ártico. Invariablemente, cuando George b
drama en la isla—¡Jorge se ha casado! Es una noticia que me sorprende realmente. Felipe Winsby se pasó la mano por los cabellos, en los cuales el sol de los trópicos había puesto tonalidades rojas. —Trae aquí a s
el arriero y el mudoBill terminó de recoger los residuos de la última limpieza y la bola plateada, de amalgama, churruscaba desmenuzándose en la pala, sobre la fogata, mientras nosotros fumábamos al sol, frente a la
la epidemiaGeorge, el pescador de ballenas y el capitán, bajando por la costa de Kotzebue, fueron a parar a aquel pequeño campamento, a principios de invierno. Allí encontraron comida buena y abundante dentr
la pruebaTodo en Pedro «El Feroz» denotaba el descontento que sentía en aquel momento: sus gestos, el ceño fruncido y el modo de hostigar a los perros con el látigo. Esa era la opinión de Willard que con t
la timidez de menudoBailey fumaba plácidamente. De pronto dirigió la mirada al camino polvoriento que atravesaba la hondonada en dirección a la árida llanura y que se perdía entre las siluetas borrosas de las montaña
socios—La mayoría de los antiguos adagios deberían ser reformados —dijo Joyce con un tono de voz que no admitía réplica—. Por ejemplo, quien dijo por vez primera que «el casamiento y mortaja del cielo b