anna gavalda
el amor cortés1 —Déjalo, tía. No insistas. No me apetecía nada ir. Estaba agotada, me veía fea y, además, no me había depilado. En esos casos no me siento nada segura y,
el soldado de infantería¿Dónde está, Louis? ¿Dónde está y qué han hecho con usted? ¿Lo han incinerado? ¿Lo han enterrado? ¿Aún puede recibir visitas? Si puede, ¿dónde? ¿Dónde está?
happy mealQuiero a esta señorita. Me apetece complacerla. Me apetece invitarla a comer. En un buen restaurante parisino con espejos y manteles de hilo. Sentarme a su
la clandestina1 Me mudé con los niños a un minúsculo apartamento detrás del Panteón. Un quinto sin ascensor, mal distribuido, irregular y destartalado, que le subarrendab
mi perro se va a morirUn día ya no pudo subirse solo al camión. Ni siquiera hizo ademán de intentarlo. Se sentó delante del estribo y esperó a que yo me acercara. Eh, le dije, mu
mis puntos de vidaEsa mañana poco antes de las diez me vibró el móvil contra el pecho. Noté el zumbido, pero no hice caso porque estaba agachado delante de un muro, examinand
un chaval1 Estaba hecho polvo, me subí en San Juan de Luz, estuve a punto de perderlo, me llevó la tira de tiempo encontrar mi vagón y cuando por fin, a costa de un