manuel josé othón
coro de brujasI ÉRASE que se era una buena señora, viuda y sesentona, propietaria de cierta finca rústica, no muy lejana de un pueblo, donde yo desempeñaba hace ya tiempo
días de otoñoI LAS PRIMERAS ráfagas de hielo y los pálidos días de octubre, han entristecido la atmósfera, poco ha cargada de perfumes y brillante de colores. En la call
el exclaustradoI HACE algunos años, sintiéndome quebrantado en mi salud, había ido a tomar los baños minerales de C…, pueblo corto situado al fin de las últimas ondulacion
el montero espinosaI AMADOR Espinosa había sido montero en Rincón de Lobos, hacienda situada en la zona oriental de la República. Su padre y su hermano eran malos sirvientes,
el nahualI DESDE muchas horas antes de amanecer andaba en el monte, guiado por un mocetón fuerte, nervioso y esbelto que conocía la sierra con todas sus entradas, sa
el pastor corydónI AMANECIÓ aquella mañanita húmeda y fresca, como todas las de junio. Don Sixto, el sacristán, abrió la capilla de la hacienda y mandó a un muchacho que se
el puente de diosI EMPEZABA a clarear cuando salimos de la cabaña de madera, seguida, sola y aislada del otro edificio de la Estación, en medio del valle de Canoas. Las aura
encuentro pavorosoI DE ESTO hace ya bastantes años. Encontrábame en una aldea muy antigua de la zona litoral del Golfo. Tenía que regresar a la ciudad de mi residencia y empr
sobre la sierraEL CEMENTERIO campestre.—La cuesta de Gallitos. Acabamos de recorrer el escabroso y estéril terreno que nos separa de la población, abandonada hace dos hora