james graham ballard
el espacio enormeTomé la decisión esta mañana, poco después de las ocho, mientras permanecía de pie junto a la puerta principal, a punto de irme a la oficina. Con todo, estoy seguro de que no me quedaba otra elecc
el hombre sobrecargadoFaulkner se estaba volviendo loco. Después del desayuno, esperaba impaciente en la salita mientras su esposa arreglaba la cocina. Julia se iría al cabo de dos o tres minutos, pero, sin saber por q
el hombre subliminal—¡Las señales, doctor! ¿No ha visto las señales? El doctor Franklin frunció el ceño, molesto, aceleró el paso y bajó apresuradamente las escaleras del hospital hacia la hilera de coches aparcados.
el jardín del tiempoHacia el atardecer, cuando la gran sombra de la villa de arquitectura palladiana llenaba la terraza, el conde Axel abandonó su biblioteca y bajó los anchos escalones de mármol que lo llevarían hac
el leonardo perdidoLA DESAPARICIÓN o —para decirlo de modo menos eufemístico— el robo de la Crucifixión de Leonardo, del Louvre de París, descubierto en la mañana del 19 de abril de 1965, desencadenó un escándalo si