frank o'connor
el corneta que traicionó a irlandaA estas alturas de mi vida, no me voy a molestar en decir que recuerdo en qué consistía el patriotismo de los que vivíamos en Blarney Lane: lo único que recuerdo es que éramos muy patrióticos, que
el hombre de la casaCuando desperté, oí toser a mi madre en la cocina de abajo. Había estado tosiendo durante varios días, pero no le había prestado atención. En ese tiempo vivíamos en Oíd Youghal Road; la vieja y em
huéspedes de la naciónI Al caer el sol, Belcher, el inglés grandote, retiraba sus piernazas de las cenizas y decía: “Bueno, ¿jugamos una, muchachos?”. Y Noble o yo mismo solíamos responder: “Adelante, muchacho” (pues s
la confesiónCuando el Padre Cassidy corrió la cortina del confesionario, se sorprendió un poco por la apariencia de la mujer que se encontraba al otro lado de la rejilla. En la penumbra pudo apreciar que era
mi complejo de edipoPapá estaba en el ejército mientras duró la guerra —la primera guerra—, así es que, hasta la edad de cinco años, no lo vi gran cosa, y lo poco que lo vi me tuvo sin cuidado. A veces, al despertar,
mi primera confesiónTodo el problema empezó cuando mi abuelo murió y mi abuela, la madre de mi padre, vino a vivir con nosotros. Las relaciones en una casa son tensas en el mejor de los casos, pero todo se agravó con