riichi yokomitsu
máquinaA veces, al principio, me preguntaba si el dueño del negocio estaba loco. Se había convencido de que su hijo, que no había cumplido ni tres años, no lo quer
tesoro1 Sueo leía un libro cuando su madre subió con una cinta métrica. —¿Sigues usando ese kimono? —Todavía se puede usar. Bajó la vista para mirarse el pecho. —
tiempoEl director, que nos había estado manteniendo hasta ese momento, hacía una semana que no volvía, así que Takagi decidió abrir su equipaje y se lo encontró v
una mosca1 Era pleno verano y el pueblo estaba totalmente vacío. Una mosca de ojos grandes, atrapada en una telaraña en un rincón de un establo en penumbras, se bala