País Relato - Autores

jaime de la fuente

con todo respeto
El comisario Duchet puso gesto de impaciencia. —De modo que usted nunca ha tenido placa de identidad ni sabe para qué sirve, ¿eh? No trabaja en ningún sitio
el hombrecillo pálido
El viejo Mendoza se quedó perplejo. Efectivamente, aquello era una mano humana, una auténtica mano de hombre, mutilada, que todavía chorreaba sangre blanca
el octavo día de la creación
—Mi trabajo de nodriza ha terminado por hoy —pensó el joven Beta-L-308, mientras daba una palmadita caritativa sobre la epidermis de aluminio del gran Cereb
en el reino de la vida
La brisa pronosticaba un feliz viaje. Hubo vítores de la multitud y se rompió la tradicional botella de champagne contra el casco. La Kon-Tiki-321, anclada