raymond chandler
el rey de amarillo1 George Millar, supervisor nocturno del hotel Carlton, era un hombrecillo pulcro y fibroso, de voz suave y profunda, como la de un cantante melódico. En es
encuentro en noon street1 El hombre y la chica pasaron despacio, muy juntos, ante un borroso letrero pintado con plantilla que decía «Hotel Surprise». El hombre llevaba un traje mo
estaré esperandoA la una de la madrugada, Carl, el portero de noche, apagó la última de las tres lámparas de mesa del vestíbulo principal del hotel Windermere. La alfombra
gas de nevada1 Hugo Candless estaba en medio de la pista de squash, con su corpachón doblado por la cintura, sujetando delicadamente la pelota negra entre el pulgar y el
las perlas son una molestia1 Es muy cierto que aquella mañana no estaba haciendo nada aparte de mirar una hoja de papel en blanco en mi máquina de escribir y pensar en escribir una ca
pasarse de listo1 El portero del Kilmarnock medía un metro ochenta y cinco. Vestía un uniforme azul claro, y unos guantes blancos que hacían que sus manos parecieran enorme
sangre española1 John Masters, el Grandullón, era grueso, gordo, aceitoso. Tenía lustrosas quijadas azules y dedos muy gruesos, en los que los nudillos formaban hoyuelos.
tiroteo en el cyrano's1 A Ted Carmady le gustaba la lluvia. Le gustaba la sensación, el sonido, el olor de la lluvia. Salió de su LaSalle cupé y se quedó unos instantes ante la e