nieves villalba
en brazos de morfeoDurante el último año, Ariel había visitado a diario aquel pequeño museo situado en la calle del Príncipe de aquella ciudad palaciega bañada por el Tajo. El motivo de esa ferviente asiduidad no er
notas olfativasApenas quedan un par de antiguos muros y una pared maestra que se conservó para hacer la nueva casa. A pesar de ello, de tarde en tarde aparece en el sopor de un sueño duermevela la antigua casa e
tu voz, siempre tu vozLa tarde cae sobre la ciudad, nuevos aires se avecinan. Luisa descorre el visillo de la ventana. Mira al exterior queriendo ver más allá de lo que sus cansados ojos consiguen enfocar. Vuelve la vi