josé mallorquí
chekaEstábamos reunidos alrededor de una mesa, cargada de botellas de coñac jerezano envueltas en las nubes de humo de nuestros cigarros, cigarrillos y pipas. Se
en aquella vieja ermitaDensas nubes habían cubierto la luna, entonces en su plenitud. Las más profundas tinieblas invadieron los campos, borrando todos los desniveles y obstáculos
un directo al corazónJack Riley había sido en sus buenos tiempos un boxeador que prometía llegar lejos. Buen golpe, buena esgrima, agilidad de piernas. Todos aseguraban que alca
venganzaI Juan Vargas no hubiera podido decir, exactamerte, por qué estaba allí. En Buenos Aires estaba su hogar, allí estaba también su negocio, ahora abandonado,