gara nix
el acosador nocturnoEra una calurosa noche de agosto en 1985. El aire estaba denso y pesado, el sudor se adhería a mi piel haciéndome sentir pegajosa e incómoda. Vivía sola en
el juego del malMartín tiene la mirada fija en la pared del salón y sus labios se mueven en un susurro inaudible. —¿Con quién hablas, cariño? —pregunto, tratando de sonar d
sepulcroDesperté en la habitación con el aire denso y escaso. Mi corazón se aceleró al intentar moverme y ver que no había espacio. ¡Qué cerca estaban las paredes!