elena sierra
acosoHacía unas semanas que David no era el mismo. Se le veía taciturno y triste, no se entretenía jugando, no quería salir con los amigos, todas las mañanas se quejaba de dolor de estómago y decía sen
emociones escondidasEsa tarde de domingo, después de haber descansado de su largo paseo por el galacho de Juslibol, Esther se planteó que era el momento de hablar con su madre. Tras varios días de recapacitar, de ima
exilioAbrió el álbum e irremediablemente sus ojos se humedecieron, provocando una visión borrosa que nada tenía que ver con su miopía bien disimulada. Era la tarde del 24 de diciembre. Sí, la tarde de N