theodore sturgeon
butilo y el respiradorAún me sentía triste por haber provocado que el Habitante del Éter desapareciera del alcance de los hombres, cuando tuve la feliz idea de hacer que regresas
dios microcósmicoÉste es un relato acerca de un hombre que tenía demasiado poder y de otro hombre que se apoderaba de demasiado dinero, pero no se preocupen; no me voy a pon
el osito de peluche del profesor—Duerme. —dijo el monstruo. Habló con el oído, moviendo unos labios diminutos dentro de los pliegues de carne porque tenía la boca llena de sangre. —Ahora n
esoEso caminaba por el bosque. Nunca nació; existió. Bajo las agujas de los pinos los fuegos arden, profundos y sin humo en el moho. En el calor y en la oscuri
fluffyRansome sonreía acostado en la oscuridad, pensando en su anfitriona. Ransome era muy solicitado como huésped, a causa de su magnífico talento de narrador. D
la memoriaJeremías Jedd se hallaba de pie sobre el polvo ígneo del aeropuerto espacial, contemplando el cielo y protegiéndose los ojos con la mano. Ocasionalmente con
la venganza es.—¿Tiene cerveza negra? —Oiga, ¿ha visto este sitio? ¿Cómo quiere que tenga cerveza negra? —Bueno, pues póngame la que tenga. El camarero llenó de cerveza un
respirador de éterEra «La Concha». Tenía que haber sido «La Concha». La escribí primero como relato corto y la rechazaron. Luego la convertí en novela corta, y después en una
sombra, sombra en la paredEra bastante después de la hora de acostarse y Bobby estaba dormido, soñando con un lugar con mariposas negras que y un perro con la nariz torcida y dientes