josefina palacios
amapola en el caminoMi infancia ha crecido como la mies, acariciada y mecida por el viento. He jugado a equilibrista, atravesando un pozo de un extremo a otro sobre un tablón de 20 centímetros. Mi padre, en la otra p
lo inconfesable—Mire doctor no sé qué me pasa, pero yo no puedo vivir así. —Cuénteme Eva, ¿desde cuándo le ocurren estos dolores y náuseas? —Llevo tres años. Aquí le traigo todos los informes de las pruebas que
su miradaLas seis de la mañana, suena el despertador. Me da pereza moverme, pero el deber hace mella. Tengo que levantarla. En pijama, voy a su habitación; doy la luz, me acerco, le doy un beso y comenzamo