gonzalo g. alonso
día lluviosoLa noche anterior mi jefe me llamó a su oficina, en su cara se notaba preocupación. —¿Cuántos días hace que no duermes en condiciones? —Ya ni lo sé, este caso me ha llevado por la calle de la amar
dijo que no fallaríaDijo que esta vez no fallaría y yo le creí. Llevaba mucho tiempo confiando en una quimera, sentí odio, aversión hacia lo que representaba. Soñaba con que esa adicción suya hubiese desaparecido, co
muerte y desolaciónTú me condenaste a una vida de tortura psicológica. Tú eras el que tenía ansias de sangre. Tú eras el que ponía reliquias de tu paso. Tú escondiste el sobre con las pistas del paradero del arma en