dijo que no fallaría
Dijo que esta vez no fallaría y yo le creí. Llevaba mucho tiempo confiando en una quimera, sentí odio, aversión hacia lo que representaba. Soñaba con que esa adicción suya hubiese desaparecido, confiaba en que volvería a ser la persona que era antes. Pero falló.
Su adicción era su perdición y mi sentencia, una sentencia que llevaba implícita la paciencia y el aguante. Demasiados años con los efectos de una realidad virtual, un mundo lleno de sueños y sinsentidos. El hedor acético que desprendía esa sustancia le hacía olvidarse momentáneamente del sentido de su vida.
Me dijo que lo dejaría, que esta vez no fallaría, pero al igual que lo dijo, volvió a caer, y yo, demasiadas veces caí en las redes de su falsa palabra. Pero quien se iba a negar si te lo decía con esos ojitos verdes, si te lo decía con esas palabras tan bonitas, si te lo decía la persona que te juro amor eterno, si te lo decía la persona que, cuando me paso a mí, se desvivió y se quedó conmigo día y noche. Aunque en el interior de mi alma quedaba la eterna incógnita: ¿No estará así por mi culpa?
Yo le llevé a este estado, y esa es la cruz que tengo que soportar en este lapsus de mi vida. La única salida de la cárcel, que yo he hecho, es el recuerdo del ayer congelado en el tiempo tapado por el humo de la desolación, un humo que conseguí dejar atrás gracias a su constancia y apoyo. En mi interior se lo debo, y ahora lo he hecho mío a pesar de los sentimientos contrarios que encuentro por el camino.
Dijo que esta vez no fallaría, pero en esta situación me viene la duda de que si el que este fallando sea yo. Entré por un estúpido deseo de probar cosas nuevas y eso me llevo al retrete del mundo donde solo la escoria sale adelante, pero hubo alguien, tú, entraste en ese mundo por amor, para que tuviese algo a lo que aferrarme. Entraste por error, para sacarme de ese mundo infecto, y mientras yo conseguí salir, tú te ibas metiendo más en la inmundicia.
Y ahora soy yo el que tiene que entrar para sacarte de ese vertedero de emociones y sensaciones, salidas de una mente atormentada que vive una realidad alternativa con pequeños retazos de cordura, la cordura de los cobardes que, por no querer superar esa zancadilla de la vida, vuelve a caer y fallar, y peor todavía, fallar a los que te quieren.
Ahora quien te está fallando soy yo, no quiero volver a caer, no me quiero meter en ese pozo sinsentido, estuve en él y salí gracias a ti y ahora te fallo porque no quiero volver. Aunque entraría una y mil veces por ti.