eneele horst
la que ve con mal ojoAl despertar, la mujer se encontró acostada boca abajo sobre un suelo áspero y frío, en medio de una negrura impenetrable. Con un quejido, se llevó una mano a la cabeza adolorida y embotada. Quiso
tenacidadEra un tiempo de angustias, de escasez y de muerte, como ningún otro que aquellas personas, acostumbradas a la adversidad, hubieran visto jamás. Los elementos se habían ensañado con los seres huma