august derleth
algo desde allá afueraExiste una tendencia por parte de la gran mayoría de las personas no solo a darse por sentado, sino a tomar todos los aspectos de su existencia de la misma manera. A veces pienso que todos somos d
el campanario del murciélagoLa siguiente carta se encontró entre los documentos del difunto Sir Harry Everett Barclay de Charing Cross, Londres. 10 de junio de 1925: Querido Marc: Al no haber recibido respuesta a mi carta, s
el huésped invisibleEl coche que le trajera hacía ya rato que habíase desvanecido tras la cresta de la lejana montaña. Sin embargo, Gerald Paxton seguía contemplando la casa estilo inglés, rodeada por un rocoso y enc
el lugar solitarioUstedes que se sientan en sus casas por la noche, ustedes que se sientan en los teatros, que son alegres en los bailes y fiestas, todos ustedes que están encerrados entre cuatro paredes, no tienen
el metrónomoMientras permanecía en la cama, envuelta en aquella agradable y encubridora oscuridad, sus labios se entreabrieron ligeramente dibujando una sonrisa, única expresión de su tremendo alivio por el h
el morador de la oscuridadHasta hace poco, si un viajero del centro-norte de Wisconsin torcía hacia la izquierda en el cruce de la carretera del río Brule y el lucio de Chequamegon, en el camino a Pashepaho, se encontraba
el ocupante de la criptaAproximadamente veinte minutos después de que Eric Somerset se apeara del London Midnight Express en Blackpool, comenzó a maldecir al agente de la estación de una manera elegante y nociva. Afortun
el regreso de hasturEn realidad, comenzó hace mucho tiempo: cuánto, no lo sé; pero en lo que respecta a mi propia conexión con el caso que ha arruinado mi práctica legal y me ganó el señalamiento de la profesión con
el sello de r'lyehMi abuelo paterno, a quien siempre vi en una habitación oscura, solía decir a mis padres, refiriéndose a mí: ¡Cuidad que siempre esté lejos de la mar!, como si yo tuviera alguna razón para temer e
el triunfo de pottsNinguna persona acomodada de Winterton puso jamás una casa sin llamar a Philander Potts: decorador de interiores, quien era la cumbre de la perfección y el más capacitado para juzgar en cuanto a c
entre la nieveEl eco de los pasos de tía Mary se detuvo bruscamente a cierta distancia de la mesa, y Clodetta se volvió para ver qué le ocurría. Tía Mary estaba inmóvil con el cuerpo muy rígido, los ojos clavad
ithaquaFué un filósofo chino el que dijo hace muchos años que la verdad, por obvia y simple que sea, resulta siempre increíble debido a que la vida social del hombre se ha convertido en algo tan complejo
la casa del valleI Yo, Jefferson Bates, hago ahora esta declaración, con pleno conocimiento de que, sean cuales sean las circunstancias, no viviré mucho. Lo hago en justicia para aquellos que me sobrevivan, así co
la cosa que caminaba en el vientoDeclaración de John Dalhousie, jefe de división de la Real Policía Montada, emitido desde alojamientos temporales en Navissa Camp, Manitoba, 31-10-31: Esta es mi última palabra sobre las extrañas
la máscara de saténMónica Jannerlie recogió las cartas. Eran de la hermana de su madre, Juliet, y, como su madre, cuidadosamente muerta. Desdobló las cartas atesoradas y las miró pensativamente. No podía evitar preg
las cabezas de logoda—Muy bien, aquí estamos —dijo el mayor Crosby, deteniéndose. Echó una rápida mirada a los cuatro hombres que formaban su guardia personal y luego se volvió hacia el joven Henley. —Ahora, Henley —d
los pasosEl señor William Larkins se ajustó el monóculo con un gesto de determinación. Luego quitó un hilo imaginario de la solapa de su chaqueta, levantó las cejas ligeramente y se volvió hacia el agente
más allá del umbralEn realidad, esta es la historia de mi abuelo. En cierto modo, sin embargo, pertenece a la familia entera, y por encima de ella, al mundo; y ya no existe razón alguna para ocultar los terribles de
nellie fosterLa señora Kraft salió apresuradamente de su casa, cerró la puerta blanca detrás de ella y corrió por la calle polvorienta. Con una mano mantuvo sus largas faldas lejos del camino; con la otra se a
una peluca para sheila devoreEra Sheila Devore una hermosa joven cuyos cabellos rubios platinados y sonrisa lánguida brillaban más que ninguna otra en la pantalla de plata. Tenía ojos azules e invitadores, y curvas que manten