ana azón
camino circularManuel es un vecino de Madrid, tiene treinta y ocho años y está en paro. Su cuñado Carlos le ha prometido meterlo en su negocio de maderas pero de eso hace bastante. Vive en un bloque de viviendas
final sin ceremoniaAhí estas dando vueltas y vueltas a la cucharilla del café en el bar de la esquina junto al que ha sido tu hogar durante los últimos años. Quieres dilatar el momento que te llevará a despedirte de
palabras dormidasMe llamo Adela, quizá debería llamarme Olvido, aunque en mis oídos todavía resuenen las voces chillonas de los niños gritando: Doña Adela, doña Adela… ¡Qué lejos quedan aquellos años de enseñanza!