mimosas
Una amiga de nuestra madre, camino de Herceg Novi, desde donde quería retirarse varias semanas a Montenegro, hizo alto en Cavtat y fue allí al cementerio, famoso por su situación única frente a Dubrovnik y por el mausoleo de Ivan Mestrovic. Enfrente del mausoleo descubrió de pronto, según nos dijo, en una lápida de mármol, el nombre de su amado Tino Pattiera, que en otro tiempo fue uno de los cantantes más celebrados de la Ópera de Viena, y en ese momento recordó que su cantante favorito era de Cavtat, en otro tiempo llamada Ragusaveggia. No sabía que Pattiera, el cantante, hubiera muerto ya. Apesadumbrada, bajó a Cavtat, que es también famosa por el esplendor de sus mimosas, y volvió al cementerio con un ramo de mimosas, para depositarlo sobre la tumba de Pattiera. Como es natural, su viaje a Montenegro se vio luego ensombrecido por su experiencia en Cavtat y fue un viaje también, por lo demás, muy melancólico. Su estupefacción debió de ser máxima cuando, de vuelta a Viena, leyó el anuncio de que Pattiera, el cantante, cantaba uno de los días siguientesTosca, que era la ópera favorita de ella. Realmente, Pattiera, como habían anunciado, cantó esa Tosca, y la amiga de nuestra madre pudo convencerse por sus propios oídos de la radiante voz, lo mismo entonces que antes, de aquel cantante, en una Ópera totalmente llena; no podía saber que Pattiera, el cantante, se compró todavía en vida una tumba en Cavtat, su lugar natal, e hizo grabar su nombre en aquella losa de mármol que indujo a error a la amiga de nuestra madre, la cual fue, durante toda su vida, gran entusiasta de la ópera.