los pies en el suelo
Un ebanista calificado, de Maria Saal (popular lugar de peregrinaje de Carintia), que llegó a la literatura por su trato con un compositor originalmente dotado, al que nosotros mismos calificamos durante muchos años de genio sin igual, y que escribió poemas y pequeñas comedias que, sin embargo, según los que tuvieron en sus manos sus poemas y pequeñas comedias, eran realmente por una parte ilegibles y por otra irrepresentables, por la sencilla razón de que nadie los entendía, desesperado al verse desconocido, fue el día de su vigésimo primer cumpleaños al Längsee y se ahogó. El periódico que, después de encontrado su cadáver, publicó una breve noticia sobre el desconocido, subrayó más que nada que no había tenido los pies en el suelo.