inteligente e imbécil
El filósofo francés mundialmente famoso, calificado durante decenios del primero de su tiempo, a su vuelta de Moscú, adonde lo había invitado la Academia de Ciencias, vino a Viena, para pronunciar en la Academia de Ciencias de Viena la misma conferencia que había pronunciado ya en Moscú. Después de la conferencia fue invitado por dos profesores y miembros de la Academia de Ciencias de Viena que, como yo, habían escuchado la conferencia del filósofo francés. Uno de ellos calificó la conferencia y, por consiguiente, también al filósofo francés, de inteligente, y el otro de imbécil y, real y convincentemente, los dos pudieron probar su aserto.