País Relato - Autores

rumi

aliento, paciencia, silencio

Antes de morir, un hombre reunió a sus tres hijos y les dijo:
«Que el más sabio de vosotros herede todos mis bienes, oro o plata».
Después de haber pronunciado estas palabras en presencia de sus hijos y del juez, bebió la pócima de la muerte. Los tres hijos se volvieron entonces hacia el juez y le dijeron:
«¡Somos tres huérfanos dispuestos a respetar las últimas voluntades de su padre!».
El juez reflexionó un instante y dijo:
«¡Que cada uno de vosotros me cuente una historia para que yo pueda juzgar sobre su madurez! O, si no, decidme qué virtud particular tenéis».
El primero dijo:
«¡Yo conozco a un hombre tan pronto como habla y, si se calla, me bastan tres días para formar juicio sobre él!».
El segundo dijo:
«Si alguien me habla, comprendo lo que dice y si no habla, ¡lo obligo a hacerlo!».
—Sí —dijo el juez—, pero ¿y si es testarudo y se obstina en callar?».
El tercer hijo dijo entonces:
«Yo observo mi aliento y permanezco silencioso. ¡Utilizo la paciencia como una escala para subir a la cima de la dicha!».