Pesas, pesas tanto.
Pues salta sobre un platillo de la balanza para ver si nos das el gusto de elevar a los monigotes del otro platillo. Les placería volar.
Ya ves cómo hablan, cómo bracean, cómo juran, cómo se hurgan las narices.
FIN
Un hombre muerto a puntapiés, 1927