pablo palacio
el antropófagoAllí está, en la penitenciaría, asomando por entre las rejas su cabeza grande y oscilante, el antropófago. Todos lo conocen. Las gentes caen allí como llovi
la doble y única mujer(Ha sido preciso que me adapte a una serie de expresiones difíciles que solo puedo emplear yo, en mi caso particular. Son necesarias para explicar mis actit
revoluciónPesas, pesas tanto. Pues salta sobre un platillo de la balanza para ver si nos das el gusto de elevar a los monigotes del otro platillo. Les placería volar.
señora–Usted fue, sí, usted fue. –¿Señora…? –Le digo que fue usted; no sea sinvergüenza. –Pero… ¡señora!… perdone: no sé de lo que se trata. –¡Ah! Cínico… De
un hombre muerto a puntapiés“Anoche, a las doce y media próximamente, el celador de policía No.451, que hacía el servicio de esa zona, encontró, entre las calles Escobedo y García, a u