trío de cumpleaños
Irrumpo en mi apartamento frustrado; cierro la puerta con un golpe contundente. Qué bien, pienso, Sergio no ha llegado aún. No quiero que me vea así; estoy tan furioso que me tiemblan las manos. Él está acostumbrado a mi mal temperamento; todavía me sorprende que siga a mi lado después de tres años. Pero odio que él, la persona que más amo en el mundo, tenga que aguantar mi frustración mal dirigida.
Me desplomo sobre el sofá de nuestra sala de estar y dejo escapar un suspiro, la prueba de esta tarde todavía se repite en mi cabeza ¡Tenia tantas ilusiones de quedar en el elenco! Participar en un musical sería un trampolín para mi carrera. Pero aquel idiota a cargo de las audiciones me rechazo ¡Ni siquiera me dejo terminar mi canción! Hijo de puta….encima en mi cumpleaños.
Saco el móvil de mi bolsillo y miro la hora; es raro que Sergio no haya llegado de su trabajo. Probablemente está organizando una fiesta sorpresa para mí; lo ha hecho todos los años desde que nos conocimos. Pobre, no quiero que me vea así. No quiero arruinar el esfuerzo que hace todos los años para que yo sea feliz. Mejor tomo una siesta en este mismo sofá. Cuando despierte estaré más tranquilo y seguro Sergio ya habrá llegado para ese entonces.
Pero la furia sigue palpitando en mi pecho cuando cierro los ojos. Todavía recuerdo al cerdo de la audición y su gesto de desprecio al oírme cantar. Trato de pensar en algo agradable; algo positivo; hoy es mi cumpleaños. Cumplo 27 años. Y Sergio, mi hermoso novio de cabello y prolija barba negra seguro tiene planeado algo especial para mí.
Todavía no puedo creer que sigamos juntos. Nos conocimos en un antro gay hace exactamente tres años; yo estaba festejando mi cumpleaños con amigos en aquella ocasión, y lo vi bebiendo en la barra. No bailaba, por supuesto, Sergio era demasiado masculino para eso. Cuando me lo dijo, solté una carcajada en su cara. Creí que se iba a enojar por ello, por no lo hizo. Finalmente, logre arrastrarlo a la pista de baile y arrancarle unos pasos. Una gran excusa para presionar mi cuerpo contra el suyo. Ese magnífico cuerpo; alto y fornido, con bíceps bien formados y un pecho plano que resaltaba bajo su camiseta gris. Recuerdo la electricidad que sentí en todo mi cuerpo cuando él sujeto mi cintura con ambas manos, esas manos tan fuertes y masculinas, con irresistibles vellos débiles y oscuros en sus nudillos. Y mientras nos movíamos al son de la música electrónica, su entrepierna rozaba entre mis muslos. Esos ojos oscuros y salvajes me penetraron con la mirada, sus labios se curvaron en una sonrisita enmarcada por su barba oscura, y sentí la dureza de su erección contra la mía. Yo había follado con varios tíos antes, pero aquel fue el momento más candente de mi vida. Sentir que Sergio frotaba su erección contra la mía en un lugar público, mientras bailábamos. Y cuando sus labios chocaron contra los míos fue el éxtasis.
Terminamos follando en el baño del antro, por supuesto. Prácticamente arrastré a Sergio dentro de una de las cabinas vacías.
–¿Cómo te llamas?– me preguntó mientras yo me arrancaba la camiseta y le mordía los labios.
–Luis – respondí jadeante, y volví a atacar sus labios. Su barba me provocaba unas cosquillas hermosas. Él no se quitó la camiseta, está ocupado palpando la piel de mi torso, acariciando mi pecho y pellizcando mis pezones. Sus manos descendieron a mi entrepierna y yo chillé cuando comprobó la firmeza de mi erección. Dolía.
Mientras mordía sus labios y su lengua rozaba la mía, mis manos también descendieron por su musculoso torso. Mi mano encontró su polla, dura y necesitada bajo sus pantalones y no pude más.
Algo incómodo por el reducido espacio entre el wáter y la puerta, me arrodille frente a su cuerpo. Con dedos ágiles le baje el cierre y descubrí un miembro rojizo y venoso. Se me hizo agua la boca al instante. Lo sostuve en mi mano y lo acaricie despacio, deleitándome por su dureza y su largo. Me mordí los labios mientras lo masturbé despacio durante unos minutos. Alce mi vista y Sergio me observaba con sus labios entreabiertos. Su expresión era increíblemente excitante.
Sin más preámbulo me lo metí en la boca. Usualmente me hubiera tomado unos minutos para besar su glande y deslizar mi lengua desde sus bolas hasta la punta, pero aquella noche la calentura me estaba asesinando. Lo engullí casi entero y él se estremeció. Sujeto mi nuca de manera dominante y eso me calentó todavía más. Comenzó a acompañar los movimientos de mi cuello con su mano firme y eso me la ponía todavía más dura. Pensé en masturbarme mientras se la chupaba, pero decidí concentrarme de lleno a su polla. Me la metí en la boca lo más profundo que pude, moví mi cuello hacia delante ya tras con frenesí, lo saboree, me ahogue con ese miembro pulsante. Sergio oía mis arcadas y sus gruñidos aumentaban.
Me encantaba chupársela; sentir ese grosor sobre mi lengua, el sabor de su piel y el calor que llenaba mi boca. Movía mi cabeza cada vez más rápido, mientras la saliva chorreaba por mi barbilla. No podía aguantar para saborear su semen, para sentirlo deslizarse por mi garganta, pero Sergio tampoco podía esperar. Me jaló de los brazos y me obligó a ponerme de pie. Me beso con labios con tal frenesí que dolieron. Me giró con un movimiento violento y yo apoye mis dos manos contra la pared. Oí que se sentó el wáter y me bajó los pantalones sy la ropa interior. Segundos después, sus manos enormes estaban separando mis nalgas y su lengua estaba saboreando mi culo. Grité como un animal mientras me follaba con su lengua, dibujando círculos en mi agujero y penetrándolo con sus dedos. Parecía que quería devorarme vivo, y su dedo índice ejercía una presión deliciosa en mi interior. Pronto fueron dos dedos, mientras su lengua daba latigazos en mis bolas. Me sentí obligado a deslizar una mano hacia abajo y jalar de mi polla mientras él me dilataba con su lengua y me follaba con sus dedos.
No necesitó prepararme mucho tiempo, a los pocos minutos yo ya estaba suplicando por su polla. Volvió a asirme de la cintura y me jaló hacia su cuerpo. Sergio estaba sentado en el wáter y yo sentado encima de su regazo, con mi espalda contra su pecho. Subí mis pies sobre sus muslos y envolví uno de mis brazos alrededor de sus hombros. Comencé a descender despacio sobre su erección. Era tan dura que cerré mis ojos y emití un gritito de dolor. Pero era un dolor exquisito. Comencé a descender poco a poco y sentía su grosor ensanchándome. Mis músculos internos apretujaban esa polla pulsante y yo no paraba de jadear. Moví mi rostro y mis labios encontraron los de Sergio. Nos estábamos besando cuando su miembro estuvo completamente enterrado en mi cuerpo. Sus manos abrazaron mi cintura y comenzó a moverme, subiendo y bajando mi cuerpo a un ritmo delicioso. Acompañé sus movimientos, meciendo mis caderas con frenesí. Aquella polla se sentía tan bien dentro de mí, llenándome, ensanchando mis músculos internos al límite.
Lo cabalgué así, de espaldas, y la penetración era tan profunda que los cosquilleos en mi propio miembro pronto se tornaron insoportables. Sergio golpeaba zonas de mi interior que yo ni sabía que existían. Mis movimientos se tornaron frenéticos. Cuando creí que el placer iba a cegarme, sentí su mano dura envolver mi polla. Gemí cuando comenzó a masturbarme a la vez que me follaba. Me corrí escasos instantes después, gimiendo y sacudiéndome sobre su cuerpo cubierto de sudor. Mi semen salpico mi estómago, mi pecho y mi rostro, con abundantes y espesos chorros blancos. Pero lo mejor fue sentir el semen de Sergio llenando todo mi culo, desbordándolo mientras yo lo montaba con furia.
–Feliz cumpleaños, Luis – susurró Sergio en la curva de mi cuello, mientras yo recuperaba el aliento. Le respondí con un beso agotado pero pasional, mientras su polla todavía latía suavemente dentro de mí.
Luego de aquel tórrido primer encuentro, asumí que no querría volver a verme. No era mi primer follón y yo ya había cómo funcionaban aquellas cosas. Sin embargo, le di mu número. Tal vez porque una parte de mí quería volverlo a ver. No solo para repetir aquella follada épica, sino porque me encontraba fascinado por Sergio. Quería conocer todo sobre él. Y pocos días después me llamó, y quedamos. En menos de un mes nos pusimos de novio oficialmente, y en menos de un año nos mudamos juntos a este mismo apartamento.
–¿Luis? ¿Ya llegaste? ¡No oí la puerta! – dice Sergio mientras sale de nuestro dormitorio y camina hacia la sala de estar. Abro mis ojos y lo veo venir hacia mí, con su pecho desnudo y unos cómodos pantalones negros que usa para andar por la casa.
-Yo tampoco te he oído. Creí que no estabas en casa –sonrío y flexiono mis piernas para que él pueda sentarse en el sofá.
-¿Cómo te ha ido en la audición? –me pregunta. Una sola mirada mía es repuesta suficiente. Su sonrisa se desvanece y acaricia uno de mis muslos –Lo siento, Luis ¡Y encima en tu cumpleaños!
–Ni que lo digas ¡No sabes cómo me ha amargado ese desgraciado de la audición! Ni siquiera me dejó terminar mi canción –suspiro.
–Pobrecillo –Sergio se inclina sobre mi cuerpo y me besa. Siento el calor de su cuerpo sobre el mío e inmediatamente abro mis brazos para recibirlo. Acaricio la aterciopelada piel de su espalda musculosa mientras nuestros labios se unen.
El aroma de su loción me levanta el ánimo casi inmediatamente. Nos besamos despacio, yo me deleito en los labios de mi novio y siento su barba cosquillear mi barbilla.
–No dejes que esto arruiné tu cumpleaños, Luis. Ya habrá otras audiciones – me dice con su boca a centímetros de la mía. Su aliento cálido acaricia mis labios y el latir de mi corazón se acelera.
–Supongo –suspiro una vez más, frutado. Aunque sentir el cuerpo de mi novio sobre el mío hace que desaparezca el malestar –¡Es que realmente quería quedar en esa obra! A este paso, seré camarero hasta el día de mi muerte.
–¡Que dramático! Con razón, el teatro es lo tuyo – ríe Sergio. Se inclina sobre mi cara y me besa de nuevo, esta vez durante unos minutos más largos. Yo acaricio su mejilla y separo mis labios para que su lengua entre el mí. Al sentir su sabor y su calor un débil estremecimiento recorre toda mi espina dorsal.
–Mira…-dice Sergio una vez que nuestros labios se separan –Eres increíblemente talentoso y ya tendrás más oportunidades. No dejes que algo así arruine tu cumpleaños ¿sí? Te prometo que no serás camarero toda tu vida.
Es fácil sentirse mejor con las palabras de mi novio, coronadas por las caricias de su mano en mi mejilla y esa sonrisa aluminosa. Sus ojos oscuros se fijan en los míos y yo subo mi cara para besarlo de nuevo.
Pronto el beso aumenta en pasión e intensidad. Los labios de Sergio saborean los míos y yo gimo en su boca. Separo mis labios y nuestras lenguas se encuentran. Se saborean, luchan entre sí. Sus manos acaricia mi mejilla y mi cuello, y yo siento un escalofrió. Su entrepierna esta presionada sobre la mía, y siento el calor que emana de ella. Siento su corazón latir sobre el mío, y el aroma masculino de su piel embriagándome. Muerdo sus labios y el gruñe, acaricio sus fuertes bíceps y los aprieto para deleitarme en su dureza. Él muerde mi labio inferior y yo lo presiono más contra mi cuerpo. Unas cosquillas en mi entrepierna anuncian una erección. Sergio ya está duro, palpitando sobre mí.
En cuestión de segundos me olvido por completo de la audición, de la obra, de mi carrera, de la bronca…solo importa Sergio. Las cosquillas de su barba, sus labios, su lengua, su perfume, sus manos. El deseo me hace temblar y todo mi cuerpo se enciende mientras nos besamos. Hasta que Sergio aparta su boca de la mía.
–Oye, te tengo una sorpresa de cumpleaños –me dice con tono pícaro, mientras lucha por recuperar su aliento.
-¿Ah sí? ¿Qué es?–pregunto. Arremeto para besarlo una vez más espero el aparta sus labios unos milímetros.
-¿Recuerdas a Marcos, el chico del gimnasio?
Mi mente da vueltas unos segundos, confundida. ¿Marcos? ¿Por qué mencionarlo justo en este momento? ¡Vaya manera de arruinar el momento!
Hace unos meses atrás, Sergio y yo nos apuntamos al gimnasio juntos. Mala idea. Creo que esa ha sido la primera y única crisis en toda nuestra historia juntos. Al principio todo andaba bien; entrenábamos juntos, hicimos un par de amigos gais, y la pasábamos bien mientras cuidábamos nuestros cuerpos.
Hasta que apareció el dichoso Marcos. Un muchacho un par de años menor que yo, pero definitivamente más alto y fornido. Su piel era morena, del mismo tono profundo y reluciente del chocolate. Tenía los labios carnosos y unos ojos tan oscuros como profundos y seductores. Su sonrisa te hacia temblar las rodillas. Y verlo entrenar era todo un espectáculo; con sus abdominales relucientes sobre su estómago plano, sus bíceps torneados y sus muslos resistentes. Cuando entrenaba sin la camiseta puesta, y veías aquella piel relucir con sudor, te daban ganas de llorar. Más de una vez mis ojos vagaron hacia su entrepierna. Los morenos tienen fama de estar bien dotados ¿verdad? Bueno, personalmente jamás he podido comprobarlo, pero el bulto que se lucia bajo los pantalones de Marcos era sin dudas impresionante.
De manera juguetona., le hice un comentario a mi novio sobre lo buenazo que estaba nuestro entrenador moreno, y así comenzaron los problemas. Nunca había imaginado que Sergio sería del tipo celoso, pero lo es ¡Y Como! Así comenzaron los planteamientos, las discusiones y los celos. Por supuesto, como yo le repetí una y mil veces a Sergio, yo estaba enamorado de él. Marcos era increíblemente atractivo y era inevitable que se me pusiera dura viéndolo entrenar, pero no estaba enamorado de él.
Luego de algunas semanas de una tensión espantosa entre nosotros, la situación se solucionó cuando ambos abandonamos el gimnasio. No volvimos a ver ni a saber nada de Marcos hasta el día de hoy. Por eso me extraña tanto que Sergio lo mencione justo en mi cumpleaños.
-Sí, lo recuerdo –respondo mientras frunzo el entrecejo.
–¿Recuerdas lo atractivo que nos parecía a ambos? –continua Sergio mientras dibujo círculos en mi pecho con las yemas de sus dedos. Tiene una extraña expresión de misterio en su rostro. –¿Cómo tu bromeabas sobre lo bien dotados que están los morenos?
–Lo recuerdo. También recuerdo lo mucho que discutimos al respecto –le dedico una sonrisa curiosa a mi novio.
–Sí, y estos últimos días he estado pensando mucho sobre eso. Creo que he exagerado, he hecho mal en enojarme contigo.
–Sabes que solo te amo a ti….
–Lo sé ¡Lo sé! Y es normal que nos calienten otras personas, es una reacción natural y no significa que nos amemos menos.
–No discutamos ahora –digo antes de besarlo –¿Por qué en su lugar no me das mi regalo de cumpleaños?
–Eso es lo que estoy tratando de decir –Sergio sonríe una vez más –Marcos está aquí.
Debo haber entendido mal.
–¿Qué? –pregunto descreído.
–Varias veces has mencionado lo divertido que sería hacer un trío, y yo siempre reaccionaba poniéndome celoso y terminábamos peleando. Bueno, no quiero que eso continúe. He contactado con marcos hace unas semanas y le ha encantado la idea. Está en nuestro dormitorio esperando.
Tengo que sacudir la cabeza para asegurarme que no estoy soñando. Al escuchar esas palabras inmediatamente se suceden en mi cabeza miles de escenarios posibles entre Sergio, Marcos y yo. Imagino nuestros cuerpos enredados en un caos lujurioso, escucho nuestros gemidos elevarse por los aires. Me imagino prisionero en medio de mi novio y aquel increíble moreno del gimnasio.
–Si no quieres, puedo decirle que se vaya –insiste Sergio ante mi silencio.
–¡¿Acaso estás loco?! –digo mientras me incorporo, tomo de la mano a Sergio y lo guio hacia nuestro dormitorio.
Antes de cruzar la puerta, mi corazón está a punto de estallar y mi polla está dura como una roca.
Ver a Marcos sentado en nuestra cama con una gran sonrisa me provoca una descarga eléctrica en la espina dorsal. Sonrío en respuesta mientras las punzadas irradian desde mi polla hacia todo mi cuerpo. Marcos se pone de pie, está usando una camiseta azul y unas bermudas blancas similares a las que usaba en el gimnasio. Su piel morena reluce de una manera hermosa, modelando esos fuertes bíceps y luciendo se cuello ancho. Marcos me sonríe y su sonrisa ilumina su rostro.
–Feliz cumpleaños, Marcos –me dice antes de acariciar mi mejilla y besarme.
Hace años que el único hombre que beso es mi novio Sergio. No me quejo. Pero sentir los labios de otro hombre contra los míos me enciende al instante. Los labios de Marcos son generosos y suaves, y exploran mi boca sin prisa. Abro los ojos mientras nos estamos besando y ver a Sergio observando la escena me excita todavía más.
Mi novio está acariciando el pecho plano de Marcos, devorando los músculos del moreno con sus ojos. Conozco esa mirada; está caliente. Y yo me caliento más todavía. Separo mis labios de los de Marcos y este gira su rostro hacia mi novio. Verlos besarse me vuelve loco; sus labios se saborean despacio, como si quisieran devorarse el uno al otro. Veo sus lenguas rosadas entrecruzarse y mi polla duele. Me quito la camiseta en menos de un segundo mientras ellos siguen besándose, gimiendo el uno en la boca del otro. Yo también acaricio el pecho musculoso de Marcos y mis dedos se encuentran con los de Sergio. También exploro la dureza de sus bíceps y abdominales.
Marcos vuelve a girar sur ostro hacia mí y nos besamos de nuevo, esta vez con más frenesí. Separo mis labios y el moreno desliza su lengua en mi boca. Siento que un relámpago me golpea. Nuestras lengua se cruzan unos instantes y todo mi cuerpo arde con unas cosquillas enloquecedoras. Esta vez el beso es más urgente, y también más corto. Marcos y Sergio se besan una vez más, mordiendo sus labios como dos bestias salvajes. Ahora Sergio me está besando a mí, desesperado. Mis manos abrazan su cintura y noto que su piel arde, desciendo un poco más y siento su erección palpitando bajo sus pantalones. Marcos me ayuda a bajárselos. Mientras mi novio y yo nos estábamos besando, el moreno ha aprovechado para quitarse la camiseta. Miro su torso exquisito, con los pectorales firmes, los pezones oscuros y los abdominales bien definidos por el ejercicio. Marcos me besa de nuevo, mientras yo froto la polla dura de mi novio. Siento las manos de nuestro instructor en mis nalgas, y los dedos de Sergio se apuran a quitarme los pantalones. Yo hago lo mismo con las bermudas de Marcos, hasta quedar los tres en ropa interior.
Es un espectáculo hermoso; debajo de sus bóxeres negros, mi novio la erección gruesa y tentadora que me enloquece hace tres años. Yo también estoy duro, con mi miembro dolorosamente guardado bajo mi bóxer. Per nuestros ojos van directo a Marcos y la polla gigantesca que palpita bajo su ropa interior blanca. Se nota que es larga y sin cortar, y con un grosor importante. Sergio me dedica una miradita cómplice y se muerde el labio inferior. Yo imagino ese grosor ensanchando mi culo al máximo y arremeto contra los labios de Marcos. Mi novio y yo intercambiamos besos apasionados con el moreno mientras yo acaricio su erección. Sergio le quita el bóxer y finalmente siento esa monstruosidad en mis manos. Su calor me asombra, y separo mis labios de los de Marcos para mirar hacia abajo. Es realmente impresionante. Sostengo esa polla oscura en mi mano y la masturbo despacio, admirando su longitud y su grosor. Sergio le muerde el cuello a Marcos y me pongo de rodillas. Deposito algunos besos en el abdomen firme del moreno y él no deja de gemir mientras mi novio lo besa.
Sostengo la base de su polla en mi mano y deslizo mi lengua por toda su extensión. Marcos gime y Sergio sonríe. Esa sonrisa me urge a meterme esa polla en la boca. Mierda que es grande. Y gruesa. Apena puedo engullir hasta la mitad de su tamaño. Peor se siente genial en mi boca, adoro su sabor. Muevo mi cabeza hacia adelante ya tras, tratando de tragarla entera. Me ayudo con mi mano, masturbándolo mientras e la chupo.
–¿Qué tal esa polla, Luis? –pregunta Sergio con voz trémula.
–Espectacular –respondo mientras hago una pausa, y luego continúo deslizando mis labios húmedos por toda la extensión del miembro de Marcos. Los sonidos que hace son exquisitos.
–¿Mejor que la mía? –Sergio arquea una ceja y Marcos muerde su cuello. Dios, verlos juntos es algo increíble.
–Pues no lo sé…–respondo en forma juguetona –¿Por qué no me dejas comparar?
Sergio sonríe y adelanta su cuerpo. Ahora tengo las dos pollas, la de marcos y la de Sergio, frente a mi cara. Todavía no puedo creer que esto nos e aun sueño. Sujeto el miembro de Marcos con mi mano derecha y el de Sergio con la mano izquierda.
La verdad es que, aunque la polla del moreno es realmente gigante, mi novio no tiene nada que envidiarle. La tiene larga, un poco más delgada que la de Marcos, con la punta rosada por la calentura y las pequeñas venas azuladas recorriéndola. Los masturbo a ambos al mismo tiempo, comparando la firmeza de ambos miembros. Dios, de tan solo imaginarlos a ambos follándome a la vez podría correrme en seco. Pero ignoro las punzadas de mi polla y me meto la de Sergio en la boca. Mi novio deja escapar un gemido y Marcos lo silencia con un beso frenético.
Me tomo turnos para chupárselas a ambos; por momentos engullo la de Marcos mientras masturbo a Sergio, y por momentos trago la polla de mi novio mientras jalo la de Marcos. Muevo mi cuello frenéticamente entre uno y el otro; ambos son adictivos. Ya estoy acostumbrado al sabor de Sergio; a su polla dura y caliente palpitando sobre mi lengua. Peor la de Marcos es totalmente nueva; tan gruesa y tan caliente. Puedo tragarme casi entera la de Sergio, peor me cuesta hace lo mismo con la de Marcos, a pesar de que sus manos empujan mi cabeza con insistencia. Y a mí me encanta ahogarme con ese miembro enrome; sentir mis propias nausea mientras su glande roza mi garganta y la saliva chorrea por las comisuras de mi boca. Tomo una pausa para respirar, escupo el exceso de saliva y regreso a la de Sergio. Mi novio me sujeta del cuello y me folla la boa como solo él sabe hacerlo. Me veo obligado a deslizar mi mano hacia mi entrepierna y comenzar a masturbarme. Escupo sobre la polla de mi novio y retomo la de Marcos. Esto es increíble.
–Oye ¿me dejas algo para mí? –dice Sergio mientras se arrodilla a mi lado.
Yo le respondo con una sonrisa. Nos besamos apasionadamente mientras él masturba a Marcos. Ahora es mi novio quien se la chupa, y es genial verlo recibir esa polla oscura en su boca. Lo veo mover su cabeza hacia adelante ya tras, furioso, a él también le cuesta tragarla completa y a los pocos segundos se está alejando para respirar.
–Difícil ¿eh? –rio por lo bajo. Ahora soy yo quien desliza su lengua por toda la extensión de Marcos, y Sergio hace lo mismo desde el otro lado. Nuestras lenguas se rozan mientras lamemos su miembro y nuestros labios se encuentran mientras besamos su glande.
Jamás imagine chuparle la polla a otro tío con la ayuda de mi novio, y es una de las mejores cosas del mundo.
Hasta que Sergio suspira en mi oído.
–No puedo esperar a verte con esa polla en el culo
Escuchar esas palabras casi hace que me corra en seco. Lo beso con fervor mientras Marcos y él me ayudan a ponerme de pie. Completamente desnudo, me tumban sobre mi cama y yo rio alegremente mientras mi pecho choca contra el colchón.
–Pues que novio tan bonito tienes, Sergio –suspira Marcos mientras acaricia mi culo, y me da una sonora bofetada en ellas –Estoy celoso de ti.
–Y bien que haces. No sabes lo que es este culo –responde mi novio, y siento sus labios deslizarse por la piel de mis nalgas mientras Marcos las explora. –No sabes lo ajustado que es.
Dejo escapar un gemido suplicante y elevo mis caderas, quedando en cuatro patas sobre mi cama. Descanso mi mejilla sobre la almohada y puedo verlos a ambos explorando mi culo a sus anchas. Me veo obligado a deslizar mi mano hacia entrepierna y masturbarme salvajemente mientras Marcos acaricia mi culo y Sergio desliza su lengua entre mis nalgas.
Mi novio sabe exactamente como arrancarme gritos de placer con su lengua; como dibujar círculos alrededor de mi agujero y penetrarlo. Como follarme con su lengua hasta que yo estoy suplicando por polla. Pero, esta vez se toma tiempo extra en dilatarme, gracias al amenazante tamaño de Marcos. Por su parte, el moreno se ha acostado boca arriba entre mis piernas, y siento que sus manos me sujetan los muslos mientras engulle mi polla. Se siente genial, sus labios justados alrededor de mi erección, su boca caliente y húmeda, su ritmo cadencioso. Mi novio escupe en mi culo y me mete el dedo índice. Yo gimo y marcos mueve su cabeza más rápido. Creo que voy a enloquecer. Pero no puedo correrme, no todavía. Sergio ha agregado dos dedos y ahora me está follando con ellos, Marcos se ha metido mi polla entera en su garganta con facilidad.
–¡No puedo…!¡No puedo más…! – suplico mientras el placer me golpea. Necesito algo más grande que los dedos de mi novio.
–Todavía no hemos empezado– suspira Marcos entre mis piernas ,y siento su aliento caliente acariciando mi glande.
–¿Quieres follar a mi novio, Marcos? –pregunta Sergio en tono demandante.
–Sabes que sí. Ese culo se ve tremendo – responde el moreno entre mis piernas. Que hablen de mí como si yo no estuviera presente me calienta todavía más. Respiro agitado contra la almohada mientras mi corazón se siente a punto de estallar.
–Pues yo soy su novio, yo voy primero –dice Sergio, y me penetra de un solo movimiento brutal. Dejo escapar un chillido al sentir su polla grande y dura llegar hasta lo más profundo de mí. Comienza a moverse a un ritmo rápido, follándome bien duro, y yo no paro de gemir.
Hacemos una breve pausa en la cual yo recupero el aliento y Marcos se incorpora. Vuelve a acostarse en la cama peor esta vez de espaldas, y yo quedo con mi cabeza al nivel de su entrepierna. Sergio arremete una vez más dentro de mi con fuerza brutal, mientras yo le chupo la polla a Marcos.
Mi novio embiste fuerte, duro, volviéndome poco, y Marcos sostiene mi cuello con firmeza, obligándome a engullir casi la totalidad de su grueso miembro. Las náuseas suben por mi garganta pero lucho contra ellas. Las lágrimas ruedan por mis mejillas mientras el moreno me folla la garganta y mi novio me da por el culo sin piedad.
–Tengo tantas ganas de follarte…–suspira Marcos entre dientes.
Sergio se detiene y mis músculos internos se contraen rítmicamente alrededor de su polla. La retira con un movimiento lento y yo gimo de placer.
–¿Estás listo para su polla? – me pregunta Sergio mientras se inclina sobre mi espalda y besa mi hombro.
–Si…–susurro, y beso sus labios con frenesí.
Sergio se aparta y Marcos se levanta de la cama. Yo tomo un respiro hondo y me afianzo sobre mis manos y rodillas. Mi novio se tumba a mi lado sobre la cama y me besa con fervor. Mientras tanto siento a Marcos arrodillarse detrás de mí. Sus manos sujetan mis nalgas y lo siento escupir en mi agujero pulsante. Me estremezco mientras mi novio besa mis labios. La punta de la polla de Marcos hace presión en mi entrada y yo apretó los dientes. Sergio se acuesta en la cama y yo me dispongo a chuparle la polla. Marcos me penetra despacio, su miembro gigante abriéndose paso en el interior ajustado de mi cuerpo.
–Mierda, que es estrecho…– gime el moreno. Sergio ríe por lo bajo y deposita su mano en mi nuca, enreda sus dedos en mi cabello y acompaña los movimientos de mi cabeza. Yo subo y bajo, engullendo su polla mientras Marcos me ensancha al máximo. Siento el dolor y el placer fundirse en uno y me veo obligado a gritar. Segundos después, sigo chupando la polla de mi novio y Marcos está completamente dentro de mí.
Se empieza a mover despacio. Es una presión increíble, que me hace estremecer por completo. Su polla entra y sale de mi culo, ensanchándome a niveles impensados. El dolor tarda unos minutos en desparecer, y cuando lo hace, es la gloria misma. No paro de gemir con la polla de mi novio en la boa, disfrutando al máximo ese miembro tan grande y tan duro dentro de mi culo. Sergio retira su polla de mi boca y me besa.
–Ahora quiero ver como cabalgas esa polla tan grade – susurra contra mi boca, y yo asiento con la cabeza.
Cuando el moreno saca su polla de mi culo, me siento vacío. Suspiro mientras mis músculos internos se contraen por su cuenta, desesperados por volver a sentir esa dureza tan exquisita.
Marcos se tumba de espaldas sobre nuestra cama y yo me siento a horcajadas de él. Me toma de la cintura con sus manos grandes y fuertes y me ayuda a enterrarme sobre su polla dura. Sergio escupe sobre ella antes para que esté bien mojada y brillante con su saliva. Mi cuerpo ya se ha acostumbrado a su grosor y me deslizo con más facilidad que antes. Me muevo despacio, siguiendo mi ritmo, disfrutando de esa dureza increíble.
Una vez que he logrado enterrarme por completo en su miembro, me inclino sobre el cuerpo del moreno y él me recibe en sus brazos fuertes. Lo beso, entrelazando nuestras lenguas mientras muevo mis caderas. Ya no siento dolor, solo placer, el placer de ser ensanchando al máximo de mi capacidad.
Y aun así, quiero más. Veo a Sergio acostado sobre la cama, apoyado sobre su codo y masturbándose mientras nos mira, y una idea salvaje se cruza por mi mente afiebrada.
–¡Fóllenme los dos! –grito, desesperado.
Sergio abre sus ojos con sorpresa y una sonrisa se curva en sus labios. Se acerca a mis labios y los besa mientras yo sigo cabalgando a Marcos con furia.
-¿Estás seguro de eso?–pregunta mi novio. Yo respondo con un lastimoso SI.
Sergio me da otro beso y se coloca detrás de mí. Marcos me sujeta firmemente entre sus brazos y yo detengo mis movimientos. Primero siento la punta de la polla de Sergio, presionando en mi entrada mientras Marcos sigue enterrado en mí, inmóvil. Poco a poco, Sergio se va haciendo paso dentro de mi cuerpo. Jamás creí que esto fuera posible; que mi cuerpo pudiera tolerara dos pollas al mismo tiempo. No paro de jadear y gemir. Mi novio me penetra despacio y mis músculos internos ceden ante la presión y el placer.
Sergio acelera sus embestidas en firma gradual y yo no dejo de gozar. Beso a Marcos mientras gimo, enredo mi lengua con la del moreno mientras su polla esta inmóvil dentro de mi cuerpo. Solo Sergio empuja con la suya. Me he olvidado por completo de mi propia erección, solo puedo concentrarme en mi culo, en cómo me están abriendo en dos. Me escucho a mi mismo gemir y suplicar pro más y me cuesta creerlo. Los latidos en todo mi cuerpo se acrecientan y sé que mi eyaculación está cerca, sin necesidad de que nadie toque mi miembro. Mi novio también está a punto de correrse; lo siento por como su polla ha comenzado a vibrar dentro de mí, y pro como ha acelerado sus embestidas.
Pero se detiene, jadeante. Se detiene y besa mi hombro. Retira su polla de mi cuerpo y yo desciendo del cuerpo de Marcos. Con unos movimientos rápidos, ahora es Sergio quien está tumbado de espaldas sobre la cama, abrazándome mientras Marcos lame mi entrada. Luego de humedecerme, el moreno guía la polla de mi novio hacia mi agujero. Yo gimo mientras beso a mi novio y comienzo a moverme. Segundos después, Marcos también me esta penetrando por detrás.
Beso a Sergio y nuestras lenguas se cruzan. Ahora es su polla la que está enterrada inmóvil en mi cuerpo y es Marcos quien embiste en forma brutal. No duraré mucho, me digo a mi mismo mientras el placer me enceguece.
Sin embargo, es mi novio quien se corre primero. Veo su rostro deformarse por el placer, con sus párpados y dientes apretados y sus mejillas sonrojadas. Deja escapar uno de sus hermosos gruñidos masculinos, y siento semen invadirme. Sonrío mientras el calor de su esperma me desborda por completo, y Marcos sigue moviéndose, embistiendo sin piedad en mi culo.
Beso a Sergio y, mientras Marcos sigue follándome duro, me corro entre los cuerpos de ambos. Siento los abundantes chorros de mi semen esparcirse entre mi estómago y el de Sergio. Todo mi cuerpo tiembla de placer y grito. Vibro de tal manera que mis músculos internos aprisionan al máximo la polla de Sergio y de Marcos. Eso provoca que Marcos se corra también. El moreno me llena con su semen caliente, y escucharlo gemir detrás de mí es delicioso.
Permanezco así unos segundos, dulcemente derrotado entre los cuerpos calientes de ambos hombres. Nuestras respiraciones agitadas se unifican, y sus pollas aún permanecen enterradas dentro de mi cuerpo. Pulsan despacio, suavemente, perdiendo su dureza mientras los tres volvemos a la realidad. Pero yo no quiero volver a la realidad; quiero permanecer entre estos dos magníficos cuerpos cubiertos de sudor y semen.
–Feliz cumpleaños., Luis –susurra mi novio antes de besarme.