PAIS RELATO

Libros de mari carmen sánchez modrego

Autores

mari carmen sánchez modrego

desde mi ventana

Cada vez que regreso a este pueblo de viejos marineros, en el que se entremezclan antiguas calles y nuevos edificios, se me hacen lentas e inacabables las ocho plantas que conducen a casa. Arrojo la bolsa de viaje precipitadamente sobre la cama, y sin detenerme a cerrar la puerta de la calle, abro la ventana. Esa ventana amplia y estratégicamente situada frente al Mediterráneo. El mar, a veces silencioso y con una quietud que hiere mis sentidos; otras, las olas agitadas se expanden dibujando paisajes lejanos y desconocidos.
Cojo mis modernos prismáticos y veo los barcos de pescadores, que perseguidos y acechados por cientos de gaviotas navegando en un océano de nubes azuladas, se dirigen a puerto tras un duro y largo día de trabajo. En la lejanía, un trasatlántico desaparece rápidamente por el horizonte.
A la derecha, se alza imponente el castillo de Peñíscola, resguardado del mar por su muralla, en otros tiempos protectora de ataques de piratas y amenazas de turcos invasores. A su lado, el antiguo faro que sigue guiando a navegantes desde 1892, con sus destellos blancos (1-1,2 catorce segundos y vuelta a empezar).
Luego viene la noche, con su intenso olor de azahar y su cielo estrellado. Alzo las manos para poder tocar sus flores blancas y lozanas. Entonces recuerdo el olor de tu ropa perfumada, planchada y exquisitamente colocada en un orden perfecto en el armario. Recuerdo, cómo no, los olores de tus sabrosos platos marineros (el rancho, la paella, tus famosas croquetas de pescado…). Una neblina densa se adueña de mis pupilas verdes, que poco a poco se expande hasta la comisura de mis labios, y mi voz enmudece ahogada por una amalgama de ausencias de tu amor maternal. Alzo la mirada en busca de respuestas. Una estrella brillante titila ante mis ojos, y la magia de tus cálidos besos se posa en mis mejillas. Me abrazas, te abrazo, te sonrío… Porque sé que estás conmigo, aunque no pueda verte.