PAIS RELATO

Libros de josé emilio pacheco

Autores

josé emilio pacheco

la estatua efímera

Aquella noche los empleados de Telas León celebraban el cumpleaños de su jefe. Para darle una sorpresa habían ordenado esculpir en un bloque de hielo el animal que daba nombre a la empresa y apellido a su dueño. En la sala de fiestas todos bebieron demasiado. El señor León ya estaba ebrio gracias a los brindis en la oficina. Del brazo de sus agentes vendedores, entre empellones, risotadas, confidencias, entró en el salón cuando la orquesta iniciaba «Bésame mucho». Canturreó en español y en un inglés aproximativo. Acarició a las secretarias y pidió que le tomaran fotografías.
Sobre un carro impulsado por cuatro meseros llegó el gran león de hielo. Tambaleante, susurrando incoherencias, el jefe se levantó de la mesa, se acercó a la estatua, se aferró a la melena de hielo y subió al pedestal. Ordenó al fotógrafo que lo retratara en la actitud de los grandes domadores: la cabeza metida entre los colmillos de la fiera.
Los comensales empezaron por celebrar la ocurrencia. Luego creyeron ver un acto de ilusionismo, una broma excesiva sólo justificable en la noche que rompía una vez al año el tedio y la rigidez cotidianas. Porque sin un rugido, la estatua cerró sus fauces y cercenó la cabeza del señor León.
El fotógrafo recibió en sus brazos el cuerpo decapitado. Afirmó que, debido a la brusquedad del movimiento, quizá la foto iba a salir borrosa. Nadie supo qué actitud asumir. Ahora se culpan mutuamente por haber ordenado un león de hielo sin calcular ni el peligro que representaba ni la mala fama que rodea al cocinero. Acaban de apresarlo bajo el cargo de esculpir efímeras estatuas en exceso realistas y a menudo vivientes.