País Relato

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jean de la fontaine

el zorro de la cola cortada

Un Zorro machucho y de los más ladinos, gran destripador de pollos, gran cazador de conejos, cayó por fin en una trampa; y aun tuvo suerte, porque, al fin y al cabo, escapó de ella, dejando allí la cola. Habiéndose salvado, pues, deseando, para ocultar su vergüenza, ver desrabados a todos sus semejantes, un día que los Zorros celebraban consejo:
—De qué nos sirve, dijo, este peso inútil que llevamos arrastrando por los senderos fangosos? ¿Para qué queremos la cola? Hay que cortarla. Si me creen, háganlo.
—Bueno es el consejo –dijo uno de los de la junta–, pero haz el favor de volverte, y se te contestará.
Y al decir esto, estalló tal rechifla y algazara, que el pobre rabón no pudo dejarse oír. Inútil era proseguir. La moda de la cola continuó, y aún dura.