País Relato

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jean de la fontaine

el ciervo y la viña

A favor de una crecida viña, como solo se ve en algunos climas, un pobre ciervo perseguido, pudo salvar oculto su preciosa vida. Los cazadores fueron despistados y, llamando a sus perros, se retiran. El ciervo salvado por las hojas -¡oh negra ingratitud!-, ya no se fija, y muerde la planta bienhechora. Los cazadores vuelven y ahí lo sacrifican.
-Merecí tal castigo -dice-. Por ingrato, por olvidar el bien que recibía.
Este ejemplo, niños, nos enseña algo que debe ser valorado: nunca debes traicionar a aquellos que algún día te han beneficiado.