País Relato - Autores

déborah f. muñoz

la mirada de amor

Olivia vivía obsesionada con unos ojos azules cuya mirada de amor era capaz de traspasar su dura coraza. No obstante, no sabía a quién pertenecía esa mirada, que solo había visto en sus sueños. Por ello, buscaba esos ojos azules tan característicos en todos los hombres, e incluso en todas las mujeres, convencida de que, cuando los encontrara, no tardaría en ser destinataria de esa mirada de amor.
Al final, los encontró cuando menos lo esperaba: un día en el que, para echarse unas risas, revisaba junto a su mejor amigo Jonatan el álbum de recortes de revistas que hicieron en su juventud.
—¿Estos son los ojos de los que tanto hablas? —preguntó él, incrédulo—. El actor se suicidó hace cinco años y en esta foto llevaba lentillas.
A Olivia se le cayó el mundo encima y se puso a llorar. Jonatan la abrazó con suavidad y esperó a que se calmara para tenderle un pañuelo y decirle que no se preocupara, que seguro que existía alguien que tuviera esos ojos de verdad y que, ahora que sabía el tono exacto, él también la ayudaría en su búsqueda.
Fue entonces cuando Olivia, entre lágrimas, se fijó en la mirada de su amigo: la misma que la había perseguido en sueños, aunque con distinto color de ojos.
Se lanzó a los brazos de Jonatan y le besó. Ya había encontrado su mirada, ¿a quién le importaba que el color no fuera el mismo? Además, después de todo, los ojos verdes siempre le habían gustado más que los azules.