País Relato - Autores

arantza portabales

preferentes

Se lo soltó de golpe y todo mezclado. Unas pinceladas de histeria por aquí, un poquito de depresión por allá, unos leves matices neuróticos por el otro lado… Concluyó su exposición con una perfecta risa perturbada que había ensayado ante el espejo durante toda la semana. El médico de cabecera no se complicó la vida. Firmó el parte de baja y le recetó unos ansiolíticos, derivándolo a la consulta de psiquiatría.
Satisfecho, con su diagnosis psicótica bajo el brazo, se dirigió al banco. Allí, con el cañón de la pistola presionando fuertemente la sien del director, le explicó unas cuantas cosas. Cosas simples que todo el mundo sake. El que la hace la paga. Ojo por ojo. Diente por diente. Los ricos hijos de puta estafadores no van al cielo. Los niños siempre dicen la verdad y nunca, nunca, nunca, van a la cárcel.
Los locos tampoco.