País Relato - Autores

arantza portabales

nada

Rezaba y rezaba. A la mañana. En cada comida. Antes de ir a dormir. Murió rezando en su alcoba. Y cuando llegó a ese limbo sin Dios, sin juicio final y sin bienaventuranzas, aún le quedó tiempo para postrarse de rodillas y musitar una oración por todos aquellos que rezaban para nada.