stuart m. kaminsky
luna llena sobre moscúKatrina Ivanova caminaba apresuradamente por el nevado muelle Taras Schevchenko, junto al río Moscova. Había terminado su turno de ascensorista en el Hotel Ukraina y, cuando consultó la hora en el
ocultoCorrine no chilló. Lo que profirió mientras bajaba por las escaleras fue más bien un gemido vibrante seguido de un pequeño lamento. No soltó un chillido de verdad hasta que salió por la puerta pri