robert weinberg
lobo guardián—’Nas noches —dijo Cari Jones, el capataz del turno de noche, cuando Otto entró por la puerta trasera, pisando con fuerza—. ¿Qué tiempo hace ahí fuera? —Está empezando a nevar —dijo Otto, mientras
ro ergEl reloj del vestíbulo estaba dando las ocho cuando Ronald Rosenberg abrió la puerta de su casa. Con una sonrisa triste en los labios, asintió con la cabeza. Puntual como siempre, pensó. Lentament