PAIS RELATO

Libros de lord dunsany

Autores

lord dunsany

bethmoora
Hay en la noche de Londres una tenue frescura, como si alguna brisa desmandada hubiérase apartado de sus camaradas en los altos de Kentish y penetrado a hurtadillas en la ciudad. El suelo está húm
blagdaross
En un campo de las afueras de la ciudad sembrado de ladrillos caía el crepúsculo. Una o dos estrellas aparecían sobre el humo, y en ventanas distantes se encendían misteriosas luces. La quietud y
carcasona
En una carta de un amigo a quien nunca he visto, uno de los que leen mis libros, aparecía esta línea: En cuanto a él, nunca vino a Carcasona. Ignoro el origen de la cita, pero me inspiró a escribi
caronte
Caronte se inclinó hacia delante y remó. Todas las cosas eran una con su cansancio. Para él no era una cosa de años o de siglos, sino de ilimitados flujos de tiempo, y una antigua pesadez y un dol
chu-bu y sheemish
Los martes por la tarde era costumbre en el templo de Chu-bu que el sacerdote entrara y cantara: —Nadie existe salvo Chu-bu. Y toda la gente se alegraba y gritaba: —Nadie existe salvo Chu-bu. Y of
cómo el enemigo llegó a thlunrana
Desde hace mucho tiempo había sido profetizado y previsto de antiguo que el enemigo llegaría a Thlunrana. Y se conocía la fecha de su destrucción y la puerta por la que aquél entraría, aunque nadi
de cómo nuth habría practicado su arte contra los gnolos
Pese a las alusiones de firmas rivales, es probable que todos los comerciantes sepan que dentro de su profesión nadie goza actualmente de una posición igual a la del señor Nuth. Para aquellos que
de cómo plash-goo llegó al país que nadie desea
En una choza con techo de paja, de tan descomunal tamaño que podríamos considerarla un palacio, aunque no fuera más que una choza por su estilo constructivo, sus vigas de madera y la índole de su
días de ocio en el país del yann
Cruzando el bosque, bajé a la orilla del Yann, y allí encontré, según se había profetizado, al barco El Pájaro del Río, presto a soltar amarras. El capitán estaba sentado, con las piernas cruzadas
donde suben y bajan las mareas
Soñé que había hecho algo horrible, tan horrible, que se me negó sepultura en tierra y en mar, y ni siquiera había infierno para mí. Esperé algunas horas con esta certidumbre. Entonces vinieron po
el botín de bombasharna
Las cosas se le habían puesto muy feas a Shard, capitán pirata, en todos los mares que conocía. Los puertos españoles estaban cerrados para él; le conocían en Santo Domingo; en Siracusa los hombre
el campo
Cuando se han visto caer en Londres las flores de la primavera y cómo ha aparecido, madurado y decaído el verano, con esa rapidez de las ciudades, y, sin embargo, se está en Londres todavía, enton
el cuerpo infeliz
—¿Por qué no bailas y te solazas con nosotros? —le decían a cierto cuerpo. Y el cuerpo confesó su tribulación. Dijo: —Estoy unido a un alma feroz y violenta que es sobremanera tiránica y no me dej
el hombre de haschisch
El otro día asistí a una comida en Londres. Las señoras se habían retirado al piso de arriba, y nadie se sentaba a mi derecha; a mi izquierda tenía a un hombre a quien no conocía, pero que evident
el huracán
Me encontraba una noche solo en la gran colina contemplando una lúgubre y tétrica ciudad. Durante todo el día había perturbado el cielo sagrado con su humareda y ahora estaba bramando a distancia
el paseo hacia lingham
—Se ha extendido la creencia —dijo Jorkens— de que no soy capaz de contar una historia sin tomar antes algún tipo de bebida. No tengo ni la más remota idea de cómo se propalan semejantes infundios
el pobre bill
En una antigua guarida de marineros, una taberna del puerto, se apagaba la luz del día. Frecuenté algunas tardes aquel lugar con la esperanza de escuchar, de los marineros que allí se inclinaban s
el pobre viejo bill
En una antigua guarida de marineros, una taberna del puerto, se apagaba la luz del día. Frecuenté algunas tardes aquel lugar con la esperanza de escuchar de los marineros que allí se inclinaban so
el remolino
Una vez, al dirigirme a la costa del mar inmenso, me encontré con el Remolino, que yacía boca abajo sobre la arena y extendía sus miembros enormes al sol. Le pregunté: —¿Quién eres? Y él me respon
el señor de las ciudades
Me topé un día con un camino que erraba tan sin destino que se adecuaba a mi ánimo y lo seguí; y me llevó sin demora a las profundidades de un bosque. En medio de él, en cierto sitio el Otoño teni
el signo
Un día, al entrar en el Club de Billar a la hora del almuerzo, me di cuenta en seguida de que la conversación era un poco más profunda que de ordinario. De hecho se discutía acerca de la transmigr
el sueño del rey karna-vootra
El rey Karna-Vootra, sentado en su trono que todo lo domina, dijo: —La pasada noche vi con toda claridad a la majestuosa Vava-Nyria. Aunque estaba parcialmente oculta por grandes nubarrones que co
en el crepúsculo
La esclusa estaba atestada de botes cuando zozobramos. Me hundí unos pocos pies antes de nadar y luego ascendí confundido hacia la luz. Pero en vez de alcanzar la superficie, dí con la cabeza cont
en tierra baldía
Sobre los marjales descendía la noche espléndida con todas sus bandadas errantes de estrellas nómadas y todo su ejército de estrellas fijas que titilaban y vigilaban. A la firme tierra seca del Or
en zaccarath
“Venid —dijo el rey en la sagrada Zaccarath—, y que nuestros profetas profeticen en presencia nuestra.” Desde muy lejos se veía la joya de luz que era aquel santo palacio, maravilla de los nómades
erlathdronion
El que fuera Sultán en un lugar tan remoto de Oriente que sus dominios fueron considerados fabulosos en Babilonia, cuyo nombre es hoy prototipo de lejanía en las calles de Bagdad, cuya excelencia
escapar por los pelos
Ocurrió bajo tierra. En aquella malsana y húmeda cueva bajo Belgrave Square las paredes goteaban. Mas ¿qué le importaba eso al mago? Lo que necesitaba era discreción, no sequedad. Allí sopesó la m
la angustiosa historia de thangobrind el joyero
Cuando Thangobrind el joyero oyó la ominosa tos, se volvió en seguida hacia aquel angosto camino. Era un ladrón de gran reputación, protegido de los encumbrados y los elegidos, pues lo más pequeño
la búsqueda de las lágrimas de la reina
Sylvia, reina de los bosques, reunió a la corte en su palacio y se burló de sus pretendientes. Les cantaría, dijo, les ofrecería banquetes, les narraría cuentos de los tiempos legendarios; sus jug
la caída de babbulkund
Dije: —Me pondré de pie y veré Babbulkund, Ciudad de Maravillas. Su edad es la edad de la tierra; las estrellas son sus hermanas. Los Faraones antiguos, al llegar a la conquista de Arabia, la obse
la ciudad ociosa
Existió en un tiempo una ciudad ociosa, donde los hombres contaban cuentos vanos. Era costumbre de esta ciudad imponer a todos los hombres que entraban en ella el impuesto de una historia ociosa a
la condenación de la traviata
El atardecer llegó furtivo de tierras misteriosas y descendió sobre las calles de París, y las cosas del día se recogieron y se ocultaron; la hermosa ciudad se había alterado extrañamente y con el
la coronación del señor thomas shap
La ocupación del señor Thomas Shap consistía en persuadir a los clientes de que la mercancía era genuina y de excelente calidad, y que en cuanto al precio su voluntad tácita sería consultada. Para
la espada y el ídolo
Era un frío atardecer de invierno en la Edad de Piedra; un ocaso, llameante, sobre los llanos de Thold; ni una nube en el cielo; sólo el gélido azul y la inminencia de las estrellas; la superficie
la fortaleza invencible, salvo para sacnoth
En un bosque más antiguo de lo que se tiene registro, hermano de crianza de las colinas, se levanta el villorrio de Allathurion; y había paz entre la gente de ese villorrio y los habitantes que tr
la hija de ramsés
Hay días en que la atmósfera está sobrecargada. Nos abruma hasta el punto de que nuestro humor languidece. No es culpa de nuestra filosofía; ocurre sencillamente que no estamos hechos para soporta
la locura de andelsprutz
Vi por primera vez la ciudad de Andelsprutz una tarde de primavera. Estaba colmado de sol cuando me acercaba por el sendero de los campos, y toda aquella mañana había estado pensando: El sol dará
la muerte y odiseo
En la corte del Olimpo, el Amor reía ante la Muerte, porque era desagradable, porque no podía ayudarle ya que ella nunca había hecho nada que valga la pena y el Amor sí. Y la Muerte odiaba ser mot
la novia del hombre caballo
La mañana en que cumplía doscientos cincuenta años, Shepperalk el centauro se dirigió al arca dorada, en donde los centauros guardaban sus tesoros, y cogiendo de ella el amuleto que su padre, Jysh
la señorita cubbidge y el dragón del romance
Esta historia se cuenta en los balcones de Belgrave Square y entre las torres de Pont Street; los hombres la cantan al anochecer en Brompton Road. Poco antes de su decimoctavo cumpleaños, la señor
los fantasmas
La discusión que sostuve con mi hermano, en su gran casa solitaria, escasamente interesará a mis lectores. No sucederá así con aquéllos, al menos eso espero, a quienes logre interesar con el exper
los mendigos
Bajaba por Piccadilly recordando canciones de cuna y añorando viejos romances. Al ver a los tenderos ir y venir con sus negras camisas y sus sombreros negros, recordé el verso, viejo en los crónic
los salteadores de caminos
Tom de los Caminos había cabalgado su última cabalgata y estaba solo ahora en la noche. Desde donde se encontraba podían verse las blancas ovejas en reposo y la silueta negra de las colinas solita
poltarnees, la que mira al mar
Toldees, Mondath, Arizim, éstas son las Tierras Interiores, las tierras cuyos guardianes, ubicados en los confines, no ven el Mar. Más allá, por el Este, hay un desierto que jamás turbaron los hom
probable aventura de tres hombres de letras
Cuando los nómadas llegaron a El Lola lo hicieron sin sus canciones y la cuestión de robar la caja dorada se planteó en toda su magnitud. Por una parte, muchos de ellos habían buscado la caja dora
solo los inmortales
Escuché decir que, muy lejos de aquí, en un despreciable lugar del desierto de Cathay, y en un país dedicado a invernar, están todos los años que han muerto. Y hay cierto valle que los encierra y
un día en el confín del mundo
Hay cosas que sólo conoce el guardián de Tong Tong Tarrup, que está sentado a la entrada del bastión mascullando sus propios recuerdos. Recuerda la guerra que hubo en los corredores de los gnomos;
un mensaje a marte
—Tal vez no lo sepan —declaró Rowston—, pero el siglo pasado, una mujer dejó en su testamento una importante suma para comunicarse con el planeta Marte. La conversación se había vuelto muy científ
un misterio oriental
Noviembre llegó de nuevo y los bosques de las afueras de Londres daba gusto verlos, y la ciudad se había sacudido de encima el manto gris que suele llevar en esa estación. El salón del club en don
una historia de mar y tierra
En el primer Libro de las Maravillas está escrito cómo el capitán Shard, del terrible barco pirata Desperate Lark, se retiró de la vida activa después de saquear la ciudad costera de Bombasharna;
una tienda en go-by street
Dije en cierta ocasión que debería regresar una vez más al Yann a comprobar si el Pájaro del Río todavía lo recorre en ambas direcciones, si aún lo manda el barbudo capitán, o si éste se sienta al