john updike
a&pEntran esas tres chicas con nada más que el traje de baño puesto. Yo estoy en la tercera caja, de espaldas a la puerta, de modo que no las veo hasta que est
confía en míCuando Harold tenía tres o cuatro años, su padre y su madre lo llevaron a una piscina. Algo extraño, pues su familia raras veces iba a alguna parte, salvo a
el mañana y el mañana y el etcéteraAmontonándose, empujándose, platicando, el grupo 11D empezó a entrar en el Aula 109. Por el tipo de excitación de sus alumnos, Mark Prosser supuso que iba a
hacia la separaciónEl día era claro. Brillante. Durante todo el mes de junio el tiempo se había estado burlando de la miseria interna de los Maple por medio de un sol rotundo;
hojasDesde mi ventana, las hojas de la vid poseen una extraña belleza. “Extraña” porque me parece raro que las cosas sean bellas —después de la prolongada oscuri
la piscina huérfanaLos matrimonios, lo mismo que los compuestos químicos, sueltan, al disolverse, cantidades de energías encerradas en su unión. Hay el piano que nadie quiere,
los caimanesJoan Edison llegó de Maryland en marzo, a mitad del quinto grado. Su rostro era delgado y su expresión correspondía a la de una persona mayor. Tenía pestaña
pigmaliónLo que más le gustaba de su primera esposa eran sus dotes de imitadora; después de una fiesta, dada por ellos o por otra pareja, ella imitaba para él lo que