fredric brown
algo verdeEl enorme sol carmesí brillaba en el cielo violeta. En el borde de la llanura marrón, moteada de arbustos del mismo color, se extendía la selva roja. McGarry avanzó hacia ella con paso decidido. E
aprendan geometríaHenry miró el reloj. A las dos de la mañana cerró el libro, desesperado. Seguramente lo suspenderían al día siguiente. Cuanto más estudiaba geometría, menos la comprendía. Había fracasado ya dos v
caínEn el pasillo, al nuevo guardián, el pelirrojo, no le gustaban aquellos gemidos ahogados; no creía que fuera a gustarle aquel nuevo trabajo. Sin embargo, estaba de servicio, como Joe, durante toda
centinelaEstaba húmedo, lleno de barro; tenía hambre y frío, y se hallaba a cincuenta mil años luz de su casa. Un sol daba una rara luz y la gravedad, que era el doble de aquella a la que él estaba acostum
el experimento-La primera máquina del tiempo, caballeros -informó orgullosamente el profesor Johnson a sus dos colegas-. Es cierto que solo se trata de un modelo experimental a escala reducida. Únicamente funci
el finalEl profesor Jones había trabajado en la teoría del tiempo a lo largo de muchos años. -Y he encontrado la ecuación clave -dijo un buen día a su hija-. El tiempo es un campo. La máquina que he fabri
el ladrón de gatosEl jefe de Policía de Midland City tenía dos gatos, uno de los cuales se llamaba Notita y el otro Memorión. Pero este hecho no tiene nada que ver con que los gatos fueran gatos, pues esta historia
el poderEl Poder llegó repentinamente a Larry Snell, salido de la nada e inesperadamente. Cómo y por qué lo tuvo, nunca lo supo. Vino a él; eso es todo. Podía haberle ocurrido a un tipo mejor. Snell era u
el truco de la cuerdaEl señor George Darnell y su esposa -cuyo nombre era Elsie, por si puede interesarles- estaban dando la vuelta al mundo en su luna de miel. En la segunda luna de miel, que empezó el día que celebr
elurofobiaHasta donde podía recordar, Hilary Morgan había sufrido elurofobia; es decir, miedo mórbido al felis domestica, el gato común o doméstico. Era, como cualquier fobia, un asunto totalmente incontrol
error fatalEl señor Walter Baxter fue durante mucho tiempo un ávido lector de historias de crímenes y detectives, así es que, cuando decidió asesinar a su tío, sabía que no debería cometer un solo error. Y q
finalEl rey, mi señor feudal, está desanimado. Nosotros lo comprendemos y no lo culpamos, pues la guerra ha sido larga y amarga y queda un número patéticamente reducido de nosotros, a pesar de lo cual
flapjack, los marcianos y yoQuiere oír cómo Flapjack salvó al mundo de los marcianos, ¿eh? Muy bien, socio. Sucedió en las orillas del Mojave, justo al sur del Valle de la Muerte. Flapjack y yo estábamos… -Flapjack -le dije
flota vengadoraLlegaron de la negrura del espacio, desde una distancia incalculable. Convergieron sobre Venus… y lo aniquilaron. Los dos millones y medio de seres humanos que habitaban en aquel planeta murieron
la bromaEl robusto hombre del traje verde chillón extendió su manaza sobre el mostrador del quiosco. -Jim Greeley -se presentó-. Compañía de Novedades Ace. El empleado le dio la mano y de pronto se sacudi
la doble moral11 de abril. No sé si lo que siento es sobresalto, miedo o extrañeza de que las reglas puedan ser diferentes al otro lado del cristal. Yo siempre había creído que la moral era una constante. Y tie
la llamadaHay un delicioso cuento de horror que sólo consta de dos frases: El último hombre sobre la Tierra estaba solo en una habitación. Sonó una llamada a la puerta... Dos frases y una elipsis de tres pu
la pequeña lambElla no vino a cenar, así que a las ocho de la noche encontré jamón en el frigorífico y me hice un emparedado. No me preocupé, pero estaba algo inquieto. Miraba por la ventana hacia la colina y el
la primera máquina del tiempoEl doctor Grainger dijo solemnemente: —Caballeros, la primera máquina del tiempo. Sus tres amigos la contemplaron con atención. Era una caja cuadrada de unos quince centímetros de lado con esferas
la respuestaDwar Ev soldó ceremoniosamente la última conexión con oro. Los ojos de una docena de cámaras de televisión le contemplaban y el subéter transmitió al universo una docena de imágenes sobre lo que e
los cuatro ciegosEstaba sentado con el capitán Gurney en su oficina y estábamos matando el tiempo charlando sobre nada en particular y sobre homicidio en general. Este es el departamento de Gurney, el de homicidio
los ondulantesDefiniciones del diccionario abreviado Webster-Hamlin, edición de 1998: ondulante s. un invasor invasor s. inórgano de la clase radio inórgano s. ente incorpóreo, invasor radio s. 1. clase de inór
margaritasEl doctor Michaelson estaba enseñando a su mujer, cuyo nombre era señora Michaelson, su combinación de laboratorio e invernadero. Era la primera vez en muchos meses que ella visitaba. Había equipo
muerte en la montañaVivía en una cabaña en las laderas de una montaña. A menudo ascendía a la cumbre y miraba hacia el valle. Sus sandalias rojas parecían gotas de sangre sobre la nieve del pináculo. En el valle, la
no mires hacia atrásLimítese a permanecer sentado y descanse. Trate de divertirse con esto: es el último cuento que va usted a leer en su vida; o casi el último. Una vez leído, puede quedarse ahí un rato, o encontrar
obedienciaEn un minúsculo planeta de una estrella lejana y débil, invisible desde la Tierra, y en el extremo más lejano de la galaxia, cinco veces la distancia que el hombre ha penetrado en el espacio, se e
pesadilla en amarilloDespertó cuando sonó el despertador, pero se quedó tendido en la cama durante un rato después de haberlo apagado, repasando por última vez los planes que tenía para hacer un desfalco por la mañana
pesadilla en el tiempoDurante muchos años el profesor Jones había trabajado su teoría del tiempo. -Y he encontrado la ecuación clave -dijo un buen día a su hija-. El tiempo es un campo. Esta máquina que he fabricado pu
reboteEl poder le llegó repentinamente a Larry Snell, surgido de la nada e inesperadamente. Cómo y por qué lo obtuvo, nunca lo supo. Vino a él; eso es todo. Podía haberle ocurrido a un tipo mejor. Snell
reconciliaciónAfuera, la noche era silenciosa y estrellada. En el salón de la casa se respiraba un ambiente tenso. El hombre y la mujer que allí estaban se contemplaban con odio, a unos pocos metros el uno del
sangreEn su máquina del tiempo, Vron y Dreena, los dos últimos sobrevivientes de la raza de los vampiros, huyeron hacia el futuro para escapar de la aniquilación. Se estrechaban fuertemente las manos y
sorpresaLo despertó la campana, pero todavía permaneció acostado un buen rato: pensando y repasando una última vez sus planes sobre el robo que iba a cometer más tarde y el asesinato en la noche. No había
una historia de pecesUna noche, Robert Palmer encontró a su sirena en el océano, entre Cape Cod y Miami. Estaba con algunos amigos pero no tenía sueño cuando los demás se retiraron, por eso salió a dar un paseo a lo l
vudúLa esposa del señor Decker acababa de regresar de un viaje a Haití —viaje que había realizado sola—, para que las cosas se calmasen un poco antes de abordar la cuestión del divorcio. De nada sirvi